WHITE LIES – FIVE

Ya sea para llegar a los 30, 40, etc, el cumplimiento de una década siempre es algo significativo para uno en su vida, y en el caso del nuevo trabajo de la banda británica White Lies no iba a ser menos ya que con Five se cumplen 10 años de su nacimiento musical. Además el mismo 01 de Febrero, día de la presentación del disco, han iniciado en Bristol su gira europea, colgando en algunas ciudades el cartel de sold out.

Dos años se han hecho de rogar, y han vuelto con un material muy en su línea, muy conciso y manteniendo ese sonido oscuro que les caracteriza, con letras creadas en su mayoría por el bajista Charles Cave y orientadas a lo personal. Además han vuelto a sus orígenes colaborando con el productor Ed Buller (Suede, Pulp,..) con el que ya habían trabajado en To Lose My Life… (2009) y Big TV (2013).

Meses atrás nos dejaron como adelanto el single Time to Give, el primero de estos nueve cortes que conforman Five. Comenzando con un sonido envolvente y evolucionando de una forma lógica aunque la estiran demasiado, perdiendo frescura. Inmediatamente después y cambiando de tercio, tenemos la movida Never Alone, muy adecuada para bailar.

En este álbum también parece que la cosa va de despistar un poco, y tenemos un ejemplo en Finish Line con esa guitarra acústica inicial que suavemente se va transformando en una melodía más completa y trabajada. Del mismo modo, tenemos  Kick me, con un estribillo que podría funcionar muy bien en los directos: “So kick me, come on, Kick me, come on” y con ese de teclado que aparece tímidamente hasta el final de la canción o Denial que pasa de empezar lenta hasta romper en el estribillo y volverse más enérgica.

Al llegar a la maravillosa Tokyo, con un ritmo magnético y un estribillo emocionante, el tono lineal del disco va variando y a partir de ahí es un despliegue de potentes guitarras y movimiento, como la urgencia mostrada en Jo o en Denial con un solos de guitarra con reminiscencias ochentero-noventeras.

El optimismo y energía de Believe It son geniales para saltar y disfrutar en un directo. Por otra parte, como los londinenses comentan de esta canción: “Se trata de tipos de terapia, vistos desde una perspectiva cambiante de los apasionados hacia ella, los escépticos de ella y los que quieren ganar dinero con ella. Lo escribimos a mitad de las sesiones y se convirtió en uno de nuestros favoritos inmediatamente, es una canción concreta de cuatro minutos con muchos ingredientes que hemos usado antes, así que esperamos que a nuestros fanáticos les guste”.

El broche final lo pone la melódica y apocalíptica Fire and Wings con una mezcla de sonidos muy peculiar (podríamos mencionar la guitarra, con la que sientes la sensación de adentrarte en una peli del Oeste).

En términos generales nos encontramos con un quinto disco muy trabajado, en el que a pesar de no mostrar nada nuevo nos dan momentos eufóricos y otros más relajados, además de disfrutar con la voz enigmática y cavernosa de Harry McVeigh al más puro estilo Editors o el mismísimo Dave Gahan de Depeche Mode.

6.5
6.5
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