TWO DOOR CINEMA CLUB – FALSE ALARM

Lejos de las creencias de los menos doctos, los videojuegos tienen en su haber la posibilidad de enseñar, de hacer aprender a los más pequeños sobre diferentes campos de la vida, si bien es cierto que también los hay puramente lúdico-festivos. El famoso emulador de fútbol real, FIFA, quizás algo que entrena son los reflejos y la localización espacial, no obstante, algo que también entrena, de forma segura, es el oído de sus jugadores. En el FIFA 05, Talk Her Tonight de Franz Ferdinand mientras que en el 06 tendríamos un poquito de Oasis con Lyla o de Bloc Party y su mayor hit, Helicopter, o cómo olvidar el grupo de EA Sports por excelencia, Kasabian.

En la entrega anual de FIFA en el año 2010, aparecía un nuevo nombre, hasta el momento poco conocido, pero que siempre se quedará en la memoria de todos aquellos que disfrutaron de aquella entrega de la empresa estadounidense, aparecía en escena Two Door Cinema Club con uno de sus más conocidos hits (incluso ahora), I Can Talk. Y es que en ese mismo año presentaban al mundo su primer disco, Tourist History, con un arsenal de canciones cuanto menos increíble: Something Good Can Work, What You Know, la imprescindible Undercover Martyn o la ya mencionada I Can Talk.

9 años después presentan su ya cuarto LP, False Alarm, tras una larga época sin pena ni gloria, ya que los dos discos que podemos encontrar entre el 2010 y el 2019, Beacon (2012) y Gameshow (2016) no fueron precisamente unos discos de nota alta. Los adelantos, Talk, Satellite y el último realizado, Dirty Air, nos mostraban ya la línea a seguir por la banda, que más por desgracia que por suerte, es la misma línea de siempre, canciones de fiesta, que si su objetivo principal es el mero objetivo de entretener y de ser bailadas pues puede que lo consigan, ¿no? Sin embargo, observamos a una banda que no ha sabido madurar, una banda popular por lo bailable y festivo de sus canciones, pero en el apartado musical no se ve evolución alguna y por desgracia, la frescura de la ya mencionada Undercover Martyn es inalcanzable ahora mismo.

La sustitución de punteos de guitarra por sintetizadores es un hecho, pero… ¿acaso esto supone un cambio drástico en cuanto a formas y contenido? La intención musical, como ya hemos mencionado anteriormente, no cambia, es una banda actualmente estancada en una secuencia musical. En Gameshow se quejaban de lo embebidos que nos hallábamos en los avances tecnológicos, los mundos de WhatsApp, Twitter y Facebook y ahora el eslogan es: “Si no puedes vencerlos, satiriza sobre ellos”. No obstante, ¿alguna diferencia? No.

Para más inri, el tema que abre el disco, Once, supuesta epopeya que nos haría alcanzar otras dimensiones… se queda en un intento de vuelta de tuerca a lo que siempre ha sido TDCC. Si bien, diré que Think, alojado a mitad álbum supone quizás el único tema que cambia un poco de estética, aplicando muchos cambios, tanto de ritmo como vocales, que si bien no lo convierten en un temazo, lo hacen diferente, que a estas alturas, no está nada mal.

Los de Irlanda del Norte han sacado un disco normal, ni bueno ni malo, que les pondrá en el punto de mira de los críticos más escépticos y a aquellos que tenían ganas de música erótico-festiva pues probablemente les alcance, si bien, haciendo pocas cosas innovadoras, retorciendo una vez más esa fórmula “ganadora”, pero, eso sí, haciendo del disco una grandísima producción, aunque creo que esto no es reseñable en una banda que por presupuesto, es lo mínimo que debería hacer.

4.5
4.5
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