TOY – TOY

En este 2012 en el que aún hay sed de novedades, justo a las puertas del otoño presentaron su disco de debut una banda británica llamada Toy. En realidad asomaron la cabecita hace un año, con un excelente tema llamado Left myself behind que nos daba una idea del tono levemente oscuro de su propuesta. Un tono oscuro pero amable, sin sobresaltos, fácil de digerir, sin que nos tape los ojos. A lo largo del año han ido desgranando algún que otro tema, como Motoring, haciéndonos poco a poco la boca agua. Nostálgicos de los sonidos de los noventa, quizás sea vuestro hallazgo de este año.

Bebiendo desacomplejadamente de estos mismos, con una pizca de psicodelia y shoegaze, influencias ochenteras ligeramente cercanas a unos The cure o Joy División un poco más dulcificados, una voz grave y arrastrada pero suave, tintes de pop que les dan esa ligereza que les hace más asequibles de lo esperado, otra pizquita más de épica suavizada, pinceladas del brit pop más oscuro y granitos de post-punk serían la base de su receta. Todo sin excesos, en un punto intermedio y aligerado que para nada juega en su contra sinó que está hecho con tan buen gusto que resulta irresistible. Nada demasiado innovador, más allá de la recuperación de sonidos que quizás se echen de menos en el panorama musical actual, pero más que interesante.

Todos estos ingredientes han sido combinados en su debut homónimo para dar lugar a una excelente colección de 12 temas, aunque entre ellos echamos mucho en falta ese Left myself behind que a muchos nos cautivó. Una ausencia que finalmente queda compensada por delirios de siete minutos como Dead & gone, estribillos melódicos como el de My heart skips a bit o Lose my way -quizás uno de los mejores temas-, añoranza de My Bloody Valentine en Reasons why, colores ochenteros en Colours running out, envolvente potencia de bajo en Motoring o Make it mine, tranquilidad hacia el final del disco en Walk up to me, e incluso un tema puramente instrumental a mitad de disco que suena tremendo llamado Drifting deeper.

Un disco y una banda ideal para saborear este otoño, de tonalidades grises de base pero que deja espacio al color. Quizás no sea el debut del año, pero sí uno de los más interesantes. Que se dejará ver cómo funciona en directo en la próxima edición del Primavera Club el próximo mes de diciembre.

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Escrito por
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