TOM’S CABIN – TOM’S CABIN

Discos TOM'S CABIN - TOM'S CABIN

 


Todos buscamos alguna vez refugio en la música. Un espacio privado al que pocos tienen acceso. Tom’s Cabin ha construido el suyo y además permite que nos asomemos a su interior. Un refugio sonoro lleno de habitaciones y, en cada una de ellas, una canción que nos transporta a un lugar, a un momento, a un sentimiento con el que podemos sentirnos identificados, menos solos.

Y es que Tomás Hernández no es muy distinto de cualquiera de nosotros. Su cabaña alberga miedos, dudas, relaciones y paisajes como los míos o los tuyos. La diferencia es que él tiene una asombrosa habilidad para ponerles música y que parezca tan de allí hecha aquí.

Hummingbird Hawk-Moth. Llegamos a la primera habitación tanteando el terreno con cuidado, como el colibrí de la canción. Su sencillez, casi a guitarra y voz al principio, y su ritmo seducen hasta el punto de dejarte tarareando el “Oh, Hummingbird” todo el día. Prometedor. La visita no ha hecho más que empezar.

En Doppelgänger comenzamos a adentrarnos en las intimidades de esta cabaña. Exploramos los miedos: el infantil a la oscuridad y el maduro y existencialista de no saber muy bien quiénes somos. También hay dudas como Am I Your Son?, que hasta parecen preciosas cuando las acompaña un piano. Y sombras oscuras que nos persiguen en bosques frondosos a un ritmo siniestro (The Forest)

Claro que siempre hay algo, o más bien alguien, que nos salva en nuestros peores momentos –pesar de lo que imponen esas líneas de Edgar Allan Poe–: Olivia, la chica que nos ayuda a cumplir nuestros sueños con el simple gesto de cerrar los ojos y echarle imaginación.

Parece que lo consigue y llegamos con fuerzas renovadas a Liturgy. Su melodía de aire irlandés, casi celta, nos devuelve la fe a un ritmo épico. The Brave es otro canto a seguir adelante porque, aunque hayas dejado de creer en la raza humana, siempre habrá una canción que te rescate de la quema.

A eso se dedica Tom’s Cabin: a que las canciones que tiene en la cabeza, como Song In My Head, acaben en un disco como éste, que os receto desde ya como lugar al que recurrir en vuestras próximas vacaciones mentales. Sirva como ejemplo de su poder curativo la metáfora de Wooden Boat.

Habitación extra: For Whom The Bell Tolls de Metallica, árida y desafiante. Un reto para los más atrevidos.

Por cierto, si buscáis el refugio de Tom’s Cabin en los mapas, hacedlo en Canarias. Pero buscad bien entre sus videoclips porque es una de esas joyas que no aparecen en la guía.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

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