THE WAR ON DRUGS – SLAVE AMBIENT

THE WAR ON DRUGS - SLAVE AMBIENTObviamente, la marcha de tu líder se tiene que notar. Y si dos compañeros más también se bajan del barco cuando éste apenas ha zarpado, salir adelante se debe antojar difícil como mínimo. Pero si tenemos que hablar de algo cuando nos referimos a The War on Drugs, es del mérito que tiene publicar el segundo trabajo con Kurt Vile (el líder de la banda en su primer trabajo) triunfando en solitario.

Y, sinceramente, no nos ha sorprendido mucho a partir del año pasado. Todos pudimos escuchar un EP, titulado Future Weather, que nos permitió suponer que la vida de The War on Drugs se había visto alargada por algún tipo de sustancia mágica y revolucionaria. Y ahora, escuchando Slave Ambient, algunos de los que vaticinamos una muerte dulce y una corta vida, nos tendremos que esconder bajo tierra y disfrutar en silencio de estas 12 nuevas canciones.

Más de 3 años ha pasado desde la publicación del disco debut de la banda, titulado Wagonwheel Blues, y con el que podemos encontrar similitudes musicales sin escarbar demasiado. Los sonidos americanos en sus guitarras o armónicas, esa sensación de agonía y abandono que te deja su música, la misma necesidad de escuchar el disco en solitario, etc. En cambio, la letra sí que se ha visto gratamente modificada por The War on Drugs, y ahora nos deja una sensación de esperanza, deseos de crecer y ver mundo, y necesidad por que este nuevo proyecto siga adelante, sin verse lastrado por la ausencia de ninguno de sus componentes.

La valoración global del disco no va a ser tan reconocida por el abajo firmante como el mérito de sacarlo al mercado. Al disco le falta la categoría de Dylan para ser Dylaniano, y no sólo vale con el arrastre de las sílabas. Al disco le sobra electrónica para dejar un sabor real a Bourbon. Al disco le sobran pretensiones de sonar en un viaje, y le faltan delirios de grandeza para convertirse en el destino, en la atmósfera, en el ecosistema al que todos en algún momento hemos querido ir.

Analizando el disco por sus canciones, encontramos un comienzo tremendamente interesante y convincente, con canciones como Best Night, Brothers o I Was There, para aterrizar en el culmen de este trabajo, y tal vez su canción más electrónica de todo el disco, Your Love Is Calling My Name. Unos 20 minutos de música atractivos y Made in Usa, que dan paso a un tramo extraviado, deslavazado, que por su brevedad es menos desagradable. Aunque no puede impedir empañar el trabajo anteriormente realizado.

Y aquí es donde paro y comento muy brevemente: ¿Tanto les cuesta a algunos grupos intercalar las propinas, los temas de relleno y demás familia con los temas de categoría, que disimulen un poco las meteduras de pata? Si de mi depende, tiraría directamente a la basura todos los temas que entran en el último minuto en los discos para que figure un mínimo de tiempo o un mínimo de cortes. Pero si tienen que estar, colócalos adecuadamente.

Este nuevo tramo musical que anteriormente mencionaba está compuesto por las canciones The Animator, Come to the City (la cual tiene su crítica favorable, aunque yo no haya sido capaz de encontrarle encanto) y Come for it (no es habitual encontrarse dos canciones seguidas en las que el título comienza por la misma palabra). It’s your Destiny cierra esta segunda parte del disco, y lo cierra con una nueva subida de calidad. 4 minutos 49 segundos con una melodía hipnotizante y unos agudos vocales, que de nuevo recuerdan a Bob Dylan, y que dejan un eco, no sólo en la canción, sino también en nuestras cabezas.

El último segmento del disco, el cual nosotros hemos dividido en 4 canciones por tramo, comienza aburrido con City Reprise, aunque The War on Drugs rapidamente lo disimula con Baby Missiles, otra gran canción de ritmo acelerado y con una compañera llamada armónica, que no sé qué tendrá, y qué nos dará, pero que siempre que suena resulta altamente agradable. Tal vez por esto, el grupo ha seleccionado este tema como single, al igual que Come to the City. Original Slave es el penúltimo corte del disco. Con un inicio convincente, el desarrollo roza la hostilidad instrumental, para desaparecer como la lluvia en el mar. Y para cerrar el disco, vuelven a la senda estadounidense, tradicional, que suena a sincera, pero que refleja un tipo de música manida y sobada, que tiene pocas vueltas más, por lo menos de momento.

Para finalizar, voy a explicar que la nota que recibe este disco se ve potenciada por lo que hablaba al principio. La capacidad del grupo por salir del atolladero, las ganas de seguir al pie del cañón, la apuesta casi global por una muerte que se venía produciendo poco a poco, ha sido volteada por un trabajo, Slave Ambient, cuyo resultado no es de 10, pero debe ser positivamente valorado.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6.5/10

Escrito por
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