THE TINGS TINGS – SOUNDS FROM NOWHERESVILLE

Sounds from Nowheresville confirma lo que ya se sospechaba en el debut de The Ting Tings: que bajo el aspecto supuestamente lujoso del envoltorio no hay nada digno de valor; y después te das cuenta que el papel de regalo era del Carrefour y la caja recuperada del contenedor. Que lo menos que podemos pedir sea que, al menos, la apariencia nos agrade.

Y es que tampoco podemos pedirle al pop más lúdico que transgreda, en fondo o en forma; porque eso es lo que se deduce del heterogéneo repertorio del segundo largo firmado por la duple Katie White / Jules De Martino: un electroclash lascivo orientado a la pista de baile, sin sutilezas. Un objetivo a priori estimulante con un poco de esfuerzo y una clara orientación. Sin embargo, Sounds from Nowheresville hace aguas en muchos frentes.

Uno de ellos es la ya comentada heterogeneidad. Hay una dispersión de estilos desconcertante, agravado con unos mimetismos que invalidan cualquier atisbo de originalidad que pudiera haber: Hit Me Down Sonny parece un remedo de M.I.A. desganado, mientras que Hang It Up recoge la influencia de Beastie Boys pero vaciándolos de su agresividad y sarcasmo.

Despojado así de un discurso que articule el disco, podríamos conformarnos (que no sería poco) con la calidad de cada tema; sin embargo, pocos de ellos dejan la marca de la originalidad, ni melódicamente (lo más cercano al Great DJ del 2008 es el madonniano Hands, y en más de una ocasión me he llegado a preguntar si es Katie o Madonna la que pone su voz en este homenaje a la Ambición Rubia) ni instrumentalmente: faltos de la actitud más electro-punk o riot grrrl que se les supone (ambos colaboraron muy activamente en TKO), las bases quedan demasiado atenuadas, demasiado gratificantes, demasiado orientadas a la comercialidad sin el talento que necesario para hacer de ellas grandes composiciones comerciales; Hands no es Express Yourself, para entendernos. Pocos son los momentos en los que el grupo reclama una identidad propia: In Your Life contiene un hermoso coda final que los acerca más a las movidas de Bristol o al Manchester más lisérgico; o Soul Killing, con un ramalazo eléctrico que bebe más del post-punk que todo el resto del disco. El resto deambula entre el pop electrónico y toscos acercamientos al R&B, pero sin la elegancia y la exuberancia propias de este estilo, sino con una lectura ramplona y facilona.

Así, entre el aburrimiento, con unas canciones estiradas más allá de lo que dan de sí (y eso que hablamos de canciones de tres minutos de media), la previsibilidad (porque no hay auténtica originalidad, ni ruptura, ni transgresión; sólo la acumulación de sonidos electrónicos y un batiburrillo de los lugares mediocres del R&B), y el sonrojo (con letras de rima facilona y contenido pueril), transita este disco. Con momentos en que parecen echar mano del vigor popero (como Give it Back, con un final tontorrón que recuerda al “tachín” del éxito de Mika) y alguna gema en bruto como In Your Life. Pero nada que compense el esfuerzo de intentar marcarse dos pasos seguidos de baile y que lo que se te apetezca es ir a la barra a esperar que un great DJ sepa animar a la concurrencia.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 2/10