The Strokes – Comedown Machine

The Strokes ya no se andan con medias tintas. En Comedown Machine muestran sin tapujos todo lo que quieren ser y no, no tiene nada que ver con la etapa del Is This It, que desafortunadamente siempre cargarán a sus espaldas, como un peso ineludible de su trayectoria musical. Las razones por las que Is This It pasará a la historia y sus posteriores trabajos valdrán de forma inversamente proporcional a lo que se alejen del mismo no las conocemos, pero tampoco nos importan mucho. Aquí se trata de seguir el rumbo del polémico Angles, y de poco nos vale quejarnos. O degollamos a Julian Casablancas o nos hacemos a la idea de bailar eso que hacen llamar Synth Pop.

 

Comedown Machine tiene momentos de brillantez pero también muchas sombras que restan al conjunto. Da que pensar en el hecho de que estos chicos prefieren vivir del alquiler de ser Los Strokes y hacer equilibrismos por la línea de la mediocridad, en vez de ponerse las pilas y hacer algo suficientemente notorio. No hay nada más que ver el videoclip de All This Time para darse cuenta de esto: Imágenes desenfadadas, mostrándose en actitudes teenager, sin mucha producción ni aspiraciones. Básicamente, porque lo valen. Pero son divertidos, ¿no? Esa parece ser la réplica.

 

Bueno, sí, las canciones de este nuevo trabajo se nos antojan muy apetecibles para bailar en una pista de baile de los años 80’s. Aunque como para gustos, los Strokes, hay opiniones de todo tipo y hay quien define este nuevo rumbo que ha tomado el grupo de la siguiente manera: “Es como si se hubieran ido a vivir a los peores años ochenta, a la pista de baile más rancia y olvidada de todo Nueva York, y se hubieran quedado ahí para siempre, en un vértice espacio-temporal que les arroja hacia el vertedero cósmico de la basura pop”. Con la polémica bien servida, nos disponemos a diseccionar Comedown Machine.

 

Tap Out ofrece un comienzo inmejorable con unos primeros punteos que quitan el hipo; no obstante comienza a decaer y sin perdón hacia la mitad de la canción, hasta quedar algo a medio camino de lo que pudo ser. Una pena. El single All this time nos ofrece unos Strokes descafeinados que, pese a mantener un ritmo decente, no llegan a despuntar. Algo así pasa, pero de forma aún más notoria si cabe, con One Way Trigger, canción adelanto de la que ya se ha hablado bastante y no precisamente para bien. Por algo será. En su defensa decimos que a cada nueva escucha suena mejor.

 

Welcome To Japan se nos antoja interesante, sobre todo por un estribillo bastante resultón y empezamos a animarnos un poco. La canción es hasta ahora lo mejor. Pero ahí está 50/50 para sacarnos del letargo del aburrimiento y rompe tablas con unos Strokes más en forma que nunca – y no, no porque recuerden a los antiguos, sino porque sencillamente la canción es la mejor del disco por derecho propio- . No se puede decir lo mismo de 80’s Comedown Machine, que invita a pasar de canción amablemente. Se nos ha averiado la máquina de los 80’s, oiga. Aquí no hay nada de nada.

 

Que no os engañen con Slow Animals: Es una canción bonita que tampoco muestra lo mejor de los Strokes, ni mucho menos. Y desde aquí nos atrevemos a decir que es sosa. Partners in Crime pasa desapercibida a la primera escucha, pero luego te das cuenta que tiene momentos de una brillantez sutil. Y sí, la simpática Chances es otra de nuestras favoritas. Suena a vieja horterada pero con clase y este ritmo sí que mola y sí que es divertido. Porque con esta canción sí que podemos bailar con pelo cardado y faldas doradas. Y porque tiene una progresión perfecta. Happy ending, otro tema que no despega, pese a que comienza de forma prometedora. Le falta algo, quizá sea el karma del que tanto hace alarde Julian. Porque si se nos permite tener un ojito derecho, nos apropiamos de Call It Fate, Call It Karma. La canción no pega ni con cola junto al resto del disco y sin embargo es un accidente encantador. Será por ese sonido de grabación antigua de jazz, que aderezado con la insinuante voz de Casablancas queda un tema sumamente especial, pero sinceramente, nos encanta que esté ahí para poner la guinda al disco.

 

Para qué negarlo: Nos encantan los Strokes, son un soplo de aire fresco y lo mejor de ellos es que no se toman demasiado en serio. Por lo menos, no lo suficiente para tener la libertad de reinventarse, jugar y hacer lo que les gusta en todo momento. Dicen que el nombre Comedown Machine sale de juntar las dos canciones favoritas de Julian Casablancas del grupo Bush. Con esto, Julian parece también querer reírse de ellos mismos y hacer un guiño a la multitud de quejas que reciben por parte de sus fans con cada nuevo disco que sacan. Desde aquí, queremos romper el silencio de aturdimiento creado con Comedown Machine y lanzar una flecha a favor de ellos. Al fin y al cabo ya no nos ha pillado de imprevisto como en Angles y se los veía venir. Tan deliciosamente 80’s.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10.

 

Escrito por
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