viernes, noviembre 15, 2019

THE NATIONAL – Trouble Will Find Me

Discos THE NATIONAL – Trouble Will Find Me

La primera colaboración sobre música que escribí llevaba por título High Violet (Beggars Banquet Records, 2010). Entiéndanme, lo que solía escribir era algo más parecido a Machado que a ninguna cosa inteligible y legible.

El caso es que, un amigo –de todas las personas que me rodean, precisamente, la que decidió empapelar las paredes de su casa con discos de vinilo y cd´s– en una de esas sobremesas de cena en las que la gente normal tiende a la charla, desenfundó el negro redondo, pinchó la aguja y voilà.

El disco sonaba y yo seguía sujeta a aquella copa de vino. De vez en cuando nos mirábamos, como yéndonos a decir algo, y agitábamos un brazo o resoplábamos ladeando la cabeza en señal de euforia, descontrol y emoción. De todo.

Esa noche me enamoré perdidamente de los hermanos Dessner y Devendorf. De Matt. Del vino. Y puede que de la música, definitivamente. Entonces, y como ocurren todas las cosas buenas (por sorpresa), High Violet se convertía en la primera página de prosa consentida, con una temática concreta, que había escrito nunca.

Recuerdo llegar a casa –como desde entonces otros millares de veces– y apretar mil botones hasta dar con la fórmula directa para escuchar todo el material de The National hasta el momento. Y el repaso a todos sus trabajos me resultó TAN maravilloso que, ante el planteamiento de empezar a escribir sobre música –mitad auto impuesto, mitad propuesto–, no pude evitar levantar la mano y gritar << ¡Lo tengo! >>.

Cuando uno decide –porque es decisivo– que disfruta de la música que hacen The National tiene ganado un espacio enorme. No es una extensión física. No es el trayecto que separa Cincinnati de Brooklyn. Ni la distancia a la que hace referencia Laura Snapes para Pitchfork, utilizando el recurso de la tormenta de ideas que inunda a la banda de principio a fin. O la tormenta que convirtió una noche de lluvia en nuevas canciones. La tormenta que amenaza al propietario de la voz, oscura y grave, que no para de hacer referencias adjetivadas a situaciones acertadas. Nada de eso. Es un camino propio. El aporte instintivo de una banda que permanece en el puesto de las personas que se han ganado ese lugar.

Y así, The National, acostumbrados a cargar sobre su espalda ese ‘no defraudando desde 2001’, nos alcanzan Trouble Will Find Me. Como el desplegable de aquel libro de dinosaurios que ojeamos siempre que vemos asomar en la última estantería de casa de nuestros padres. 13 cortes bastante cargados. Y un corazón roto. Las constantes menciones a ‘Jennifer’, ‘Jo’ son tan evidentes que cualquiera podría saltar a los brazos de Matt en señal de duelo tras escuchar el disco. De ella sabemos que tampoco salió bien parada en la historia y que ha estudiado en Harvard. ¿No es maravilloso?

Seamos justos, las mejores obras de arte hacen referencia a la perdida. Y existen dos formas de dolor:

1. Amor

2. Muerte

Quizá porque la incógnita respecto a las dos formas de ejercer la vida –aún tratándose de la muerte– parece no haberse resuelto desde que el mundo es mundo. Otro gran interrogante.

Y así ocurre que canciones como ese primer single Demons y sus baterías repetitivas, la melodía aparentemente tranquila de Fireproof, canción que –todo sea dicho– rompe advertencias ingeniosas en las que uno logre reparar  –mención mediante– no son más que el reflejo de un trabajo de aplauso. Otra vez.

Hay algo que siempre pienso al escuchar los discos de The National. Y es que si uno repara en la primera frase de cada canción puede hacerse una idea de lo que representan las secciones de la historia.

Las sentencias de apertura entre silencio y silencio son pequeñas tesis. Amplios resúmenes de lo que va a exponerse, extenderse, durante unos minutos.

– Don’t make me read your mind

– When I think of you in the city

– Pull out breaks behind the houses

– You keep my secrets

– Will you say you love me Jo?

– I could walk out, but I won’t

– Oh, when I lift you up

– Graceless, is there a powder to erase this?

– I’m in the city you hated

– I am good, I am grounded

– I survived the dinner

– I couldn’t find quiet

– I can see the glowing lights.

Pero cuidado: no todo el mundo tiene acceso a los matices. Y, como bien dice Matt: ‘si quieres verme llorar pon Let It Be o Nevermind.’

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10