TEMPLETON – EL MURMULLO

TEMPLETON - EL MURMULLODespués de tres años, Templeton vuelven murmurando. El sexteto cántabro presentó en 2009 su primer largo, Exposición Universal. Demostraban sus cualidades con temas como Brasil o La Casa de Verano e Invierno que podrían denominarse como clarísimos himnos de la banda. Si entonces apostaban por la ayuda de Subterfuge como sello, esta vez casi se las han apañado solos: autoedición mano a mano con Paco Loco. Con este nombre colaborando en la edición, podemos deducir su caracterísitico indie noventero, el lo-fi lo suficientemente descuidado, aunque a la vez con influencias de los 60. Y esta vez, en marzo de 2012, publicaron El Murmullo para reafirmar todo lo que en el momento de estreno en el territorio LP nos declaraban.

Para empezar, nos transmiten el colorido de la amistad veraniega y la ilusión como primer grito (que no murmullo ni susurro) en Miércoles Capítulo. Deleitan con poco menos de cinco segundos de sonido tropical. Se notan algunos cambios en las melodías y en las voces con lo que ya conocíamos de ellos.
Antes de publicar el disco, vía redes sociales pidieron a sus seguidores que les enviaran dibujos, fotos y demás de lo que les inspirara un murmullo. Ellos dejaron claro que esa palabra la asociaban con miedo. Hablan de este sentimiento en Miedo de Verdad y en Condiciones o de lo que se siente en una relación de las de amor, con repetición de versos que hacen apreciable ese pop pegadizo, que también es relevante en El Cazador al utilizar ese ‘paparapapa…‘ que induce a cualquiera a chasquear los dedos y dejarse llevar a las entrañas de la distorsión.

Se acuerdan de su tierra en Mar Cantábrico, sacando la acústica guardando un ápice de rencor en su letra y esa insinuante mirada a los noventa. La quinta pista está reservada a lo que fue su adelanto y, por tanto, su single. Influencia sesentera en estado puro, una suavidad reconocible en las melodías y unos versos algo duros, pero en esto del amor ya se sabe.

Aparecen canciones como Entre los Sicomoros para desmontarnos toda esa frescura, que había ido degradandose gracias a una sutil dureza, pero termina rápido el dolor con Sabe Mejor recordándonos el calor, “el pan de los domingos” y “las luces apagadas“, textualmente. Declaración de buenos momentos y de sentimientos, tanto positivos como negativos (porque todos tenemos nuestro lado oscuro). Incluso hay tiempo para hacer una mezcla de menciones de sus trabajos diciendo “La casa de invierno” y “el miedo” casi en las mismas líneas.

Lentitud para nada nociva se presenta de nuevo con El Caminante, de esas canciones de describirse a uno mismo para dar explicaciones a los demás, con más guitarras acústicas y sintetizadores suaves para así llegar casi al final del disco.

Con más alteración en la perfección del ruido aparece La Semilla del Diablo para dar pie al final: Vestido de Blanco. Una manera perfecta para concluir todo lo anterior con angustia, regocijo sonoro y las muestras del cariño que les tienen a sus influencias, siempre con el perfecto toque Templeton.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

Escrito por
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