STONE TEMPLE PILOTS – STONE TEMPLE PILOTS

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Hace 3 años aproximadamente Scott Weiland, vocalista hasta ese momento de la banda Stone Temple Pilots, falleció. Luego, Chester Bennington de Linkin Park tomó su lugar durante varios conciertos del grupo pero en 2017, el 20 de julio, el cantante murió.

No obstante, la banda se ha mantenido en el panorama musical y ahora  se han propuesto  presentar a sus seguidores nuevo material. Esta vez lo hacen con Jeff Gutt al mando del micrófono quien desde noviembre del año pasado es el encargado de interpretar las nuevas y antiguas letras de Stone Temple Pilots.

El pasado 16 de marzo salió su nuevo disco titulado con el mismo nombre de la banda e igual que su último álbum de 2010. Dando una idea general del disco, en mi opinión no pierde la esencia de STP y la voz de Gutt no decepciona. Obviamente nunca se puede reemplazar a una voz única que marcó un grupo, pero creo que da en el clavo con lo que la banda viene trabajando.

El álbum se compone de 12 canciones, empezando por Middle Of Nowhere, la cual es una introducción llena de guitarras y con mucha fuerza, sin embargo es una canción que no llega atrapar ni ser atractiva, es muy repetitiva hasta el punto de desesperar. Seguimos con Guilty, un single agradable y que recuerda a las viejas canciones de la banda. Las guitarras aquí son espectaculares y en ningún momento decae el buen rollo.

Meadow es una pieza ideal para ir en coche una tarde soleada de verano. Tiene un ritmo que te hace viajar por el tiempo a los 90. Esto mismo ocurre en Just a Little Lie y Six Eight, pero están menos elaboradas, teniendo la desventaja de que seguro no sean las más destacables del álbum. Sin embargo, cuando pasamos a Thought She’d Be Mine, nos encontramos con una especie de balada de estilo surfero y rockero que combina muy bien. Luego, se encuentra Roll Me Under, una de las canciones que se dieron a conocer hace unos meses. Esta canción es intensa, con una descarga de guitarras que dan a entender que STP, no han perdido su sello grunge. De hecho, suena similar a Show Me How to Live de la antigua banda Audioslave.

Sigue Never Enough, una canción también muy potente como su antecesora. En The Art Of Letting Go, se desinfla un poco el ritmo que se llevaba a lo largo del disco, con una canción muy tranquila y calmada. El estilo sigue así en Finest Hour, pero aquí sí que se llega a notar un poco de intensidad. Vuelve de nuevo a arrancar motores en Good Shoes, para terminar con un single muy tranquilo y desenfadado en Reds & Blues.

Creo que es un disco que respeta y mantiene lo que la banda ha venido trabajando a lo largo de los años y que nunca olvida el buen grunge de los 90. No se siente ninguna intromisión de la música actual, pero tampoco intentan innovar. Sin embargo, es bueno seguir escuchando bandas con toques de grunge y rock antiguo. Sin duda me quedo con Thought She’d Be Mine y Meadow, un contraste estupendo entre lo tranquilo y lo intenso pero dentro del género. En general no es un mal álbum, pero se hace muy repetitivo.

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Escrito por
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