STILL CORNERS – SLOW AIR

Si quieres saber a qué suena un bar chill-out de los años 80 perdido en medio de la noche en la famosa Ruta 66, mientras tu coche descansa aparcado en uno de esos parkings polvorientos en pleno desierto de Texas, tienes que escuchar el nuevo disco del dúo londinense Still Corners. El que ya es su cuarto álbum, Slow Air, tiene un sonido mucho más terrenal sin dejar de lado su definido estilo dream-pop, de manera que algunos medios han definido su nueva música como cinematográfica y country. Pero un country que adorna una atmósfera psicodélica ochentera de lo más Morricone – Lynch, diría yo.

La culpa de este giro hacia lo tejano la tiene, evidentemente, el entorno que Greg Hughes, (productor y compositor), y Tessa Murray, (vocalista), han elegido para dar vida a Slow Air. Y es que, a pesar de residir actualmente en Nueva York, decidieron instalarse durante 3 semanas en Austin y no se movieron de allí hasta que el álbum no estuvo definido al completo para no perder un ápice de inspiración, tal como ha indicado el propio dúo en sucesivas entrevistas. Y este recorrido por la polvorienta nebulosa que deja el rastro de tu coche al salir de ese mítico bar de carretera comienza con un primer tema letárgico, In the middle of the night, en el cual el bajo hace las veces de motor trabajando al tiempo que el teclado deja paso a la susurrada voz de Tessa. Todo un comienzo digno de película nocturna.

Los guitarreos country, muy presentes en este nuevo disco, se vuelven a hacer notar en The Message, que bien podría haber salido del Heart Shaped World de Chris Isaak, (esa introducción recuerda inevitablemente a Wicked Game, de todas todas). “Sad movies make me cry, I don’t know why they remind me of you” susurra Tessa en Sad Movies, un tema modesto sonoramente hablando, que deja protagonismo a su voz.

Uno de los puntos fuertes de este viaje es sin duda Welcome to Slow Air, una instrumental en la que, siguiendo con las definiciones gráficas, parece que aparquemos nuestro bólido en la cuneta y nos adentremos en un refrescante oasis nocturno, lleno de sampleos de aves tropicales, sonidos acuáticos y ecos boscosos. Qué maravilla de tema, casi se huele la frescura por los oídos.

Nos plantamos en el ecuador de Slow Air con el single adelanto, Black Lagoon, mucho más dinámico que los anteriores, lleno de punteos y con una intro que pone en marcha de nuevo nuestro auto de vuelta al asfalto. A estas alturas, y escuchando Dreamland, nos hemos quedado algo traspuestos en el asiento de atrás, pero afortunadamente llega Whisper para devolvernos el estilo Twin Peaks que tanto extrañamos con respecto a anteriores álbumes de Still Corners. Tampoco me extrañaría nada encontrarme alguno de sus temas en la banda sonora de Stranger Things.

En Fade Out se integran instrumentos más orgánicos. De The Photograph cabe destacar los solos de guitarra y distorsiones, aunque no nos acaba de sacar del letargo. Y termina esta colección de 10 temas con Long Goodbyes, otra instrumental en la que reina el piano clásico por encima de teclados y sintetizadores. Nuestro pequeño bólido definitivamente se ha quedado sin gasolina.

Quizás teníamos la certeza de que, con este álbum, Still Corners fuesen a seguir la línea de Strange Pleasures o Dead Blue, en los que el sonido es mucho más eléctrico y hay temas más enérgicos. Un claro ejemplo de que nunca hay que presuponer cómo va a ser la evolución de una banda. Aún así, imperdibles temas como Welcome to Slow Air o In the middle of the night. Será mejor echar el freno de mano y apagar luces, que gastan mucha batería…

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Escrito por
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