RIVULETS – I REMEMBER EVERYTHING

“Are you ready, now?”. Esta es la pregunta que Nathan Amundson, el hombre tras Rivulets, nos dispara una y otra vez en el arranque de I Remember Everything, posiblemente uno de los mejores discos del 2014 y que, desafortunadamente, pasará inadvertido para muchos, también para los seguidores del indiefolk de aquí, que haberlos, haylos. Y lo cierto es que yo no estaba preparado. Rivulets era hasta hoy una referencia vaga; un nombre que aparecía en comentarios vinculados a músicos de Denver (Minnesotta) como el grupo Low o del (bendito) sello discográfico Kranky, como Jessica Bailiff. Hace unos meses topé con un recopilatorio que resume los trabajos de Rivulets entre 2000 y 2010 titulado Stray Songs y el flechazo fue absoluto. ¿Cómo se me había escapado semejante artistazo justo en la década pasada cuando fui abducido por una constelación de artistas y grupos de slowcore, indiefolk y dronerock? Califone, Songs:Ohio, los citados Low, Idaho, Mark Kozelek (Red House Painters, Sun Kil Moon), Tara Jane O’Neil o cosas más vanguardistas como Rachel’s, Stars of the Lid, Charalambides, Philosopher’s Stone o Jessamine. Debo dar las gracias a Rivulets por recordarme qué tipo de música me tuvo atrapado unos cuantos años, cuando los discos aún se compraban por catálogo en pedidos meditados milimétricamente puesto que muchas veces la compra se ejercía sin escucha previa, una cata a ciegas que era sumamente excitante en los momentos previos a la posibilidad de introducir la galleta en el reproductor de compact disc. Algo que ya no volverá por culpa de esa cosa denominada era del acceso.

Casi incrédulo desempolvé discos que pudieran contener el nombre de Nathan Amundson y sí, ahí estaba él. Incluso publicó algún material en forma de EP en la discográfica española Acuarela allá por 2004, You’ve Got Your Own y aparece en algún que otro sampler. Si acudimos a la Wikipedia, vemos que han participado en las grabaciones de Rivulets músicos de bandas tan importantes como Shellac, The Magnetic Fields, Codeine, Swans o Rachel’s. Lo mejorcito de cada casa, vamos.

Todas estas referencias acreditan un proyecto musical que arrancó en el folk depresivo y minimalista de principios de los años 2000 y que entronca con la crema de ese estilo (me refiero a Bonnie ‘Prince’ Billy, Bill Callahan, el finado Jason Molina o los nunca suficientemente bien ponderados Richard Bruckner y Josh T. Pearson), pero también sabe levantar un muro de sonido sólido y muy espacioso y transita también por las aguas que van del quietismo de Mojave 3 o Low al chisporroteo de los Yo La Tengo más narcotizantes.

Es más que evidente que en su quinto disco, Amundson ha dado un paso al frente a la hora de electrificar su sonido y podemos verlo como una expresión más de la eclosión folkrock que estamos viviendo en estos últimos años de la mano de artistas ya veteranos como Kurt Vile, Cass McCombs o Woods, pero también de nuevos valores como Angel Olsen, la otra gran revelación del 2014 para quien esto firma.

Si desmenuzamos el contenido de I Remember Everything podemos encontrar monumentos sonoros de la talla de Ride On, Molina, un homenaje al desaparecido Jason Molina vía Neil Young-Galaxie 500 que trenza las mejores guitarras de rock oídas este 2014 (con permiso del último de The War on Drugs, mejor disco de 2014 en muchos medios, entre ellos este). Into the Night, Summer Rain o Your Own Place to Ruin son también canciones inolvidables que, en este caso, nos remiten a las atmósferas de Low o Red House Painters, demostrando que la lentitud no está reñida con la épica, más bien al contrario, como ya se encargó de demostrar Come, la banda de Thalia Zedek y Chris Brokaw, sobre todo en los noventa. ¿Se puede hablar mejor de un disco que citando a Come? La respuesta: no.

Coda: también estoy seguro que sin esa portada tan poderosa, I Remember Everything no sería tan genial. La fotógrafa Anne-Marie Arpin parece haber captado toda la esencia del disco con un retrato magistral convirtiendo contenido y envoltorio en un todo. La adquisición del vinilo se antoja casi imprescindible.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10

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