RAKKY RIPPER – NEPTUNE DIAMOND

«Bienvenida a los 2000, ¿qué haces aquí? Toma un petit-suisse. Yo no soy tu Ratchet, yo tengo un aroma kawaii. Ariana ¿quién? Aquí se baila con Britney Spears. Somos childs of destiny, yo no quiero ser trap queen»; así empieza Thai Food, el tema que abre el primer LP de Rakky Ripper, nombre artístico de Raquel García. Y con estos versos, la artista de Granada nos da las pistas de cómo será este viaje con ella: de color rosa, dulce, con toques japoneses y con las tótems del pop que revolucionaron el género hace 20 años. Con solo estos versos, Rakky Ripper ya ha conseguido definir y abanderar una generación. La que nació en los 90s, creció escuchando Britney Spears, Destiny’s Child y viendo Sailor Moon.

Pero el viaje no es hacia el pasado, Neptune Diamond es el delorean que nos lleva más allá de nuestros tiempos. ¿Y nosotros? Los pasajeros afortunados que podremos ver cómo será el pop del futuro. Rakky Ripper coge la herencia de los jinetes del PC Music internacional y lo trae al panorama musical nacional. Muy pocos habían hecho aquí hasta el momento, como Putochinomaricón o Luna Ki. Esta apuesta le da frescura al primer LP de Rakky Ripper, convirtiéndolo en uno de los mejores debuts nacionales del pasado 2019.

Aunque el pop y la producción electrónica son los dos ejes principales musicales del disco, los géneros se funden a la perfección con sonidos que también beben del J-Pop, el hip-hop o el clubbing. La producción, a cargo de eurosanto, es una auténtica joya, que poco tiene que envidiar a maestros del género como A. G. Cook. Al escuchar el trabajo tras la producción de Silky, podría pasar perfectamente por una de las piezas primerizas de Arca o Kelela.

Escuchando Neptune Diamond a uno le puede venir a la cabeza mucho de esos nombres que han popularizado el PC Music. Charli XCX (principalmente la de la época del maravilloso Pop 2) en Thai Food, Fresa, Chocolate y Crema o Pop, Danny L Harle en el pegadizo rompepistas Glossy Club, la Sophie más rompedora en Honda y la más melancólica en Bye… Este tema en concreto, el encargado de cerrar este primer LP de Rakky Ripper, es el clímax del disco: un precioso canto emotivo que le dedicó la joven a su abuela con un último minuto que es de lo mejor que he escuchado en este último año.

Rakky Ripper se abre y habla como si estuviésemos con ella en el bar: amores, desamores, sexo, fiesta, alcohol, motos… Pero, lo más importante, aparece segura de sí misma y con un orgullo que contagia. Dicen que esta generación es la primera que tendrá peores condiciones de vida que la anterior. También hay muchas voces que han tendido a menospreciar el pop y la cultura popular de los 2000. Pero la granadina lo tiene muy claro, tal y como dice en Glossy Club: «Let’s hit the city and fuck this shit». Y aquí se encuentra una de las claves del Neptune Diamond: nos permite huir de la realidad temporalmente para poder disfrutar de uno mismo. Dale al play, disfruta y déjate llevar sin pensar en nada más.