PiL – THIS IS PiL

Una de las bandas punks más viejas del planeta vuelve a la carga con nuevo álbum, casi titulado como ellos mismos. Formada tras la disolución de Sex Pistols, su cantante John Lydon, archiconocido como Johnny Rotten, reclutaba en 1978 a varios músicos ingleses para su proyecto personal: Keith Levene, ex guitarrista de The Clash, Jah Wobble en el bajo y Jim Walker en la batería.

Después de continuos cambios en el seno de la banda, de varias épocas de letargo musical, de hasta una reunión y vuelta a los escenarios de los Pistols y de ellos mismos, Johnny ha vuelto junto a Lu Edmonds, guitarrista de The Damned, el bajista Scott Firth y el baterista Bruce Smith (The Pop Group).

Tras esperar 20 años sin un nuevo lanzamiento discográfico, comenzamos a repasar This is P.I.L.:

El comienzo no puede ser más punk, al más puro estilo panfletario con sus gritos y voces referentes al nombre del grupo, del disco y del propio tema, This is P.I.L. Un ejercicio de despiste a la vez que una declaración de principios sonoros.

Y si la primera era muy definitoria, la segunda lo es todavía más, sobre todo en su letra: Rotten nos deja claro quién es y dónde nació, en ese London donde fusionaron reggae con rock los míticos The Clash, influencia que se deja notar aquí en One Drop.

Deeper Water continúa con esas melodías recitadas del carismático Lydon, esta vez con unas pizcas de rock oscuro, donde las guitarras y los sustos vocales logran crear una atmósfera atractiva.

Quizás nos topamos en el cuarto corte con el tema más furioso, aunque su carencia vocal me recuerda a Michael Stipe (cantante de R.E.M.). Se titula Terra-gate. Es muy punk-rock. Gustará en vivo.

Human aporta un ritmo muy bailable, apoyado de un arreglo guitarrístico que emula ciertos detalles electrónicos. Me parece un tema bastante experimental y destacable.

Cierra la cara I Must Be Dreaming, otro juego de guitarras bien elaborado, donde el texto y la voz de Rotten sigue mandando.

La continuación del disco por la otra cara es otro experimento poético y sonoro titulado It Said That, donde encontramos algunas connotaciones árabes en los arreglos melódicos de su instrumentación.

The Room I Am In, nuevo poemario que se asienta en un colchón sonoro entre lo experimental y la electrónica suave tipo chill-out.

En cambio, la siguiente nos acerca más a unos The Prodigy, salvando las distancias, sobre todo en esa frase donde encontramos el título, Lollipop Opera, la verdad bastante pegadiza esa parte. La base rítmica también nos sugiere un alejamiento del rock en favor de un drum and bass menos agresivo.

La recta final la encabeza Fool, una especie de blues o soft-rock pasado por la visión estilística personal del cantante y cabeza pensante de la banda.

A continuación, Reggie Song, buen tema y uno de los pocos estribillos melódicos y luminosos del álbum. Gran trabajo de las guitarras.

Y cierran con un largo y extenso Out of the Woods. Bajo y batería sencillos e hipnóticos, con detalles espaciales de guitarra, con un estribillo rompedor, climático y excelente para el directo, como seguramente todas las canciones de This is P.I.L.

El disco tiene su punto, es arriesgado, experimental, pero para mi gusto escaso de melodías vocales, demasiado recitado y cuando la mayoría de las canciones están abordadas bajo el mismo prisma vocal la música, por mucho que sea variada, no puede hacer milagros. El peso de las letras parece vencer a la música, ¿será una excusa para recitar poemas o manifiestos panfletarios?

Aun así, el resurgir discográfico de John Lydon es notable y estaremos expectantes a sus nuevos directos.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10