PENNYWISE – NEVER GONNA DIE

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Después de casi 5 años, la banda de punk sureña de California, vuelven a la carga con un nuevo álbum llamado Never Gonna Die. Es el primer álbum de estudio de la banda con material nuevo desde All or Nothing en 2012 y el primero con el vocalista original Jim Lindberg desde el Reason to Believe de 2008.

Este disco llegó para quedarse entre los amantes del punk rock clásico donde se sigue marcando un auténtico estilo del género que nunca cansa, y que no está de mal escuchar de vez en cuando para tener un subidón con sus guitarras estridentes y su batería acelerada. La verdad que te pone de buen humor.

Comparándolo con su anterior disco de 2014, Yesterdays, no ha cambiado ese ritmo vibrante característico del punk, es como volver a los escenarios de los años dorados de éste género donde se hacían pogos y se vestía la gente de cuero y crestas. Otra característica especial en estos discos, es la corta duración de las canciones, lo cual se agradece. Para poner un ejemplo, la canción más larga de este último álbum es She Said con 3.41 minutos de duración.

Para empezar, el disco no es muy diferente a su trabajo desde hace años, pero es bueno tener este tipo de música para seguir admirando, de cierta forma, al punk rock más rudo y original, de hecho, me recuerda mucho a Blink 182. Este tipo de música es una vía de escape a lo que escuchamos en nuestros días y con la que puedes volver al pasado a buenos momentos en el instituto. Como su nombre lo indica Never Gonna Die, nunca van a morir.

Empezamos por la primera canción con el nombre homónimo del disco, la cual arranca con una introducción muy tranquila que nos prepara a lo que es Pennywise: rapidez, guitarras descontroladas y un paseo emocionante. La segunda, American Lies, sigue con el mismo ritmo desenfrenado y ruidoso. Esto mismo pasa con Keep Moving On, que continua con melodías frenéticas y algún que otro cambio con altibajos y riffs de guitarra.

Continuamos con más de lo mismo en Live While you Can, sin embargo cuando llegamos a We Set Fire, notamos un sello de identidad de este disco, en el que se escuchan bien los coros y no ese ritmo tan plano como en las anteriores, es decir,  con un ritmo muy continuo. En She Said, nos encontramos con algo más pegadizo y en el que decimos: Esto es el verdadero Pennywise.

Can’t Be Ignored es, en mi opinión, la mejor canción del disco. Es un single que te deja respirar y quererla escuchar más de una vez. Está bien estructurada, se detallan los sonidos de la guitarra y no van tan desenfrenados. Con Goodbye Bad Times pasa algo similar pero no es tan especial como la anterior.

De aquí hasta la última canción, es decir, A Little Hope, Won´t Give Up The Fight, Can´t Save You Now, All the Ways U Can Die, Listen y Something New, los cortes se vuelven más pesados y repetitivos, llegando incluso a confundirse entre ellos. No hay algo especial que las caracterice, más que algún coro como por diferenciar que no estamos en la misma canción anterior, un solo de guitarra o más intensidad, pero nada nuevo.

En general, es un disco que no aporta nada nuevo a Pennywise, pero que se agradece para no perder ese gusto por el Punk más auténtico que no se ha vuelto a hacer en nuestro tiempo. Solo destacaré Can’t Be Ignored y Listen, por mantener la esencia ruda y juvenil de esta banda.

 

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