PAUL SIMON – IN THE BLUE LIGHT

La leyenda se retira sin poderle achacar un ápice a su edad. Este verano, a sus 76 años y bajo el título de Homeward Bound, Paul Simon cerraba sus cinco décadas en los escenarios con su peculiar técnica vocal. Su rango de tenor empezaba a entrar en decadencia y antes del desastre ha regalado a sus fans un nuevo enfoque de viejos temas acomodando su timbre para no perder la esencia.

In The Blue Light es el nombre de su último LP, el decimocuarto de su carrera, que consta de una decena de temas que entretendrán al público durante casi tres cuartos de hora. Este trabajo está enfocado directamente hacia el público acérrimo del artista, a aquellos fanáticos que rebuscan por los tracklist tratando de dar con lo olvidado, el sencillo que nunca llegó a ser.

No hay una línea conductora aparente, es la firma de la leyenda la que da la cohesión a la obra. Este álbum es una obra recopilatoria seleccionada expresamente por Simon. No son grandes éxitos pero mantienen la fuerza de una larga trayectoria pues son pistas repartidas entre casi cuatro décadas de producción. Hay temas del clásico de 1973 There Goes Rhymin’ Simon así como del So Beautiful or So What de 2011. Eso sí, el afamado y reditado Graceland no tenía cabida en este proyecto.

Carente de intención comercial pura, In The Blue Light se caracteriza por su reinterpretación melancólica en la que la disparidad de temas escogidos abarca inmigración, la humanidad en la actualidad, violencia doméstica y destrucción planetaria; entre otras. Los ritmos más agitados han sido sustituidos por la lentitud de un jazz oscuro y contemplativo que hacen de él un trabajo con nexos y puentes entre sus canciones.

Fuera del contenido más social, Paul Simon ha querido mantener su lado más romántico con temas como How The Heart Approches What It Yearns, Love y Darling Lorraine, siempre desde el anhelo claro. La primera recibe un lavado de cara con ese sonido “jazzy” ya mencionado y una acertada trompeta a cargo de Wynton Marsalis. Suena a cansancio, pero no a agotamiento. A reinvención tras una larga jornada. Las dos siguientes han sido modificadas de una manera más personal si cabe. El cambio es menos notable por lo que todo apunta a que Simon pensó en un par de modificaciones en su momento y ahora ha tenido la oportunidad de brindárselas a las canciones.

Algo similar ocurre en You’re The One mientras que Pigs, Sheeps and Wolves, por el contrario, retoma raíces de Nueva Orleans y su afamado Mardi Grass. En definitiva, Paul Simon ha sabido recitarse de manera sabia y sencilla. Atrás quedan sus éxitos y rediciones, sus aniversarios y colaboraciones. El septuagenario artista ha hecho un parón antes de cerrar la puerta definitivamente y ha dedicado un poco de su tiempo para rescatar sus preferidos de entre una discografía que poco les dejaba ver ya la luz. No ha intentado reinventarse, no incita a futuros caminos a seguir mas si demuestra que aún tiene estilo propio, que su pieza suena como conjunto y, por tanto, es bienvenida.

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