PANDA BEAR – BUOYS

Hace ya dos décadas que Noah Lennox decidió vivir entre dos líneas musicales paralelas. Animal Collective le proporciona el dinamismo de una banda nacida en Brooklyn con más de una decena de trabajos a su espalda y una producción anual digna de mención. En 1998, Lennox se lanzó al barreño del mercado desde un nuevo trampolín, Panda Bear fue el proyecto en solitario con el que crecer y experimentar un sonido personal. Tomaría forma casi una década más tarde, 2007, tras mudarse a Lisboa y formar una familia. Fue entonces cuando publicó Person Pitch, un trabajo de definible como pop psicodélico que contaba con el ya recurrente apoyo de Rusty Santos a la producción.

Un nuevo álbum, nueve pistas y otra llamada más a Santos dieron como resultado Buoys, su sexto LP. Panda Bear siempre ha sido el pequeño lugar en el que volcar inquietudes emocionales y resolver dudas del estudio de grabación, pero esta vez lo que pudo ser un paso más en la carrera de Lennox ha quedado relegado a un segundo plano. Buoys ha sido archivado demasiado pronto entre su discografía y se ha camuflado fácilmente con el resto de trabajos. Casi una decena de temas que pueden escucharse en algo más de media hora y que denotan un proceso similar de composición. Se puede apreciar a Lennox durante horas con una guitarra acústica y un pedal de loop probando rasgueos y creando capas una tras otra. Parece ser que no supo cuando parar y el resultado hace de ellas canciones muy parecidas a las que sumó posteriormente sonidos electrónicos que enriquecieron sus atmósferas y aportaron texturas.

Abre con Dophin, uno de los temas más melódicos y armónicamente más acertados. El chiptune inicial da comienzo a un tema de guitarra simple y goteo constante en el que las voces de Lennox destacan por su claridad y melosidad. Un brillante comienzo para un disco que pierde fuerza paulatinamente. En Craked se fuerza todo lo anterior, la guitarra está entre cortada y el bucle lo crean los delays. La gota que colmaba la predecesora es sustituida por láseres y a Lennox se le escucha más caótico dentro de una coherencia bien armada. Claramente Buoys pudo concebirse como un trabajo acústico y sería muy interesante poder escuchar demos carentes de cualquier efecto. Hay quien verá influencias Lo-Fi en temas como Inner Monologue que parece haber forzado la reproducción de una cinta cada dos compases.

Según van pasando las canciones la arbitrariedad aumenta y emana una aparente anarquía que echará para atrás a más de un oyente que no pretenda indagar dentro del álbum. Se presenta crudo y creativo, no muy accesible y con melodías plagadas de salidas de escala y atonalidades. Hay atisbos de R&B y Token es, sin duda, un gran sencillo cuyo arpegio fácil y juguetón aporta una frescura y un brillo maravilloso. La homónima destaca por sus armonizaciones en la segunda mitad aun con su exceso de eco, pero todo ello hace del disco un trabajo nada comparable con su predecesor.

Panda Bear Meets The Grim Reaper sonaba más coherente aun con su alto grado de experimentación mientras que en Buoys parece que el pintor pasó de un trazo meticuloso y cuidado a plantar su obra en el proceso final y bombardearla con edulcorantes. Quizá el décimo aniversario del Merriweather Post Pavilion de los Animal Collective haya tenido la cabeza de Lennox centrada en otros lares, pero aún no dando un mal largo como resultado, Panda Bear guarda pronto un álbum propio de aquellos que publican varios al año y no uno casi cada lustro.

5.5
5.5
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