THE ORIELLES – DISCO VOLADOR

Hubo un día, alrededor de 2015, en que The Orielles encontraron su sonido, y ya no lo han soltado. Hoy pasamos revista al segundo LP de las chicas de Halifax, Disco Volador (2020), en el que el trío reafirma su perfil y nos vuelve a demostrar que identidad no es sinónimo de definición.

Hay pocos artistas que sean capaces de pintar una atmósfera de forma tan instantánea y con tantos matices como The Orielles. Sus canciones exploran diferentes temas, instrumentos e incluso géneros musicales y, no obstante, cada pieza no deja de ser ni por un segundo parte de un todo. Un todo que cautiva, que envuelve entre melodías robadas al vals, sutiles detalles de la cultura urbana y una personalidad estratosférica.

Sin embargo, y no solo hablamos de Disco Volador, sino también de su trabajo anterior, al decir que mientras sus temas se suceden, intentan componer una identidad, pero acaban por superponerse unos con otros y agarrarse de los pies. Desde los primeros acordes de Come Down On Jupiter nos sumergimos en ese mundo de acuarela color pastel, con delicados rallajos disco y algún trazo de funk que juega al despiste. Y ya no salimos de ahí.

Precisamente ahí está el problema de sus composiciones. Su fundamento estilístico está tan presente en toda su obra que nos cuesta buscar un tema que resalte sobre los demás, una melodía que nos haga levantar la cabeza cuando lo escuchamos de fondo.

Con la estricta salvedad de los sonidos disco de Rapid I, la interesante The Square Eyed Pack y la fuerza inicial de Memoirs of Miso, el álbum entero se funde en un trazo constante que ni siquiera llega a abandonar del todo en esos tres ejemplos. Y ese es el gran reproche que hacemos a The Orielles: siempre tenemos la sensación de que están a punto de regalarnos algo memorable, pero siempre se quedan a medio camino. El resultado, aunque profundamente melódico y dulce, no deja de parecer el de un grupo de artistas que se reúnen frente a un moodboard —elaborado a base de cuadros de Sorolla— e improvisan micrófono en mano.

En este universo de indie pop espacial, sí, tenemos que dar a The Orielles una merecida reverencia por haber conseguido mantenerse fieles a su sonido. Por, como decía unas líneas más arriba, haberlo hallado y no dejarlo marchar. El problema es que se agarran a él tan fuerte que no nos dejan verles la cara.