MUSE – SIMULATION THEORY

Muse

El retorno de Muse, pero sin Darth Vader. Cuando me llaman por teléfono suena Starlight de Muse. Me pone de buen humor. Hasta si es para alguna oferta random de Vodafone. A veces, incluso, lo cojo marcándome un solo “Hold you in my arms, I just wanted to hold you in my arms”. De esa clase de buen rollo como cuando un grupo que te gusta toca en tu ciudad.

Su último álbum de estudio Simulation Theory (Warner Bros Records, 18), cuenta con 11 sencillos. Aunque cuesta definir cómo es, algunos incluso critican que Muse sea un producto mainstream y que cada álbum se adapta a un público distinto. La banda británica ha apostado por un estilo de lo más ochentero y el synthpop característico.

La portada del disco, diseñada por el artista Kyle Lambert, ya desprende ese toque de los 80 que acompaña al resto del trabajo. Esa estética futurística la encontramos también en el resto del álbum, así como referencias a hits y películas míticas de esa época. De hecho, se asemeja al cartel promocional de la película de El retorno del jedi, o de cualquier otra de Star Wars. En este caso, la fuerza estaría del lado de Matt, Christopher y Dominic, quienes, por cierto, llevan gafas parecidas a las de Terminator.

Si hay algo que mola de Internet y de la facilidad para opinar, son las teorías conspiratorias. Y Simulation Theory no podía ser menos. Alguna teoría surgida tras la publicación del álbum, podría dar a entender que los ‘padawans’ serían las nuevas estrellas del pop. Es decir, como una especie de semidioses que controlan todo, como bien se refleja en The dark Side, alguien que nos observa y tiene nuestras vidas planificadas. La vida simulada. Una apuesta entre lo real y lo ficticio, que adentra en un mundo virtual que bien podría ser un capítulo de Black Mirror.

El LP es en sí como una película, 11 temas que cuentan cada uno una historia y que se complementan unos a otros. Algorithm es la apertura del álbum, que marca en grandes rasgos lo que escucharás. Aunque los teclados pueden hacerse repetitivos, ese tono ochentero engancha bastante. El segundo sencillo, en el caso de Break It to Me, aunque el instrumental me parece algo recargado, sí da esa sensación de espacial y de virtualidad que busca la banda. The Void también es destacable, por la expectativa que crea la letra y Matt y con los sintetizadores, como si estuvieses despegando hacia ese mundo reconstruido. Thought Contagion rompe con el esquema que parece tener el disco. Aunque si tuviese que quedarme con uno de todo el álbum, sería Dig Down. Acaba siendo un álbum que cuesta escucharlo seguido e incluso puede hacerse algo repetitivo.

La dualidad del álbum hace que nos planteemos cómo será su puesta en escena. ¿Aparecerá Matt en una especie de Delorean? Lo que también genera controversia cuando la música queda en segundo plano, por la espectacularización de esta misma. Algo para que lo que tendremos que esperar, al menos en España, hasta julio para comprobarlo. Update: en el álbum hay temas buenos, pero me quedo con Starlight, al menos para cuando me llamen.

5.5
5.5
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