Mi Capitán – Drenad el Sena

MI CAPITÁN - DRENAD EL SENA

Mi Capitán surge de varias bandas de gran éxito, pero la voz principal la pone alguien que no ha dejado nunca jamás de trabajar en la música pero, quizás, su cara resulte menos conocida de entrada: Gonçal Planas. Pero, en este nuevo proyecto, no camina solo, sino que ha elegido buenos escoltas.

En este compendio de jirones entran Julián Saldarriaga y Dani Ferrer (guitarra y teclado de Love of Lesbian), Ricky Falkner (Egon Soda, Standstill, Nothing Places), Ferrán Pontón (Egon Soda), Ricky Lavado y Víctor Valiente (Standstill). Enhorabuena por la elección, se respira virtuosismo.

¿Qué puede salir de la mezcla tan especial? No esperéis ni busquéis música de las tres anteriores bandas, porque en este sentido, trabajan otro tipo de sonidos y experimentan otros estilos que se salen de lo que hemos conocido hasta ahora. Si os gusta el riesgo, seguid leyendo.

Nos acercan un pop rock más canalla, más trasnochado, en el que las voces corales se pegan en nuestra cabeza hasta reventar. Es un proyecto de amigos pero también de músicos cuyas influencias podrían ir desde The Beatles a Sex Pistols, los años 80 en su parte más oscura, unos New Order de la Ciudad Condal.

Los riffs de guitarra se pasean alegremente por el LP, una pesadez sonora inaudita en la música actual generada en España. Quitando un par de canciones algo más livianas, hay un sonido denso.

Si desgranamos el disco en los diez gajos que lo componen, aunque hay una línea melódica bastante similar, hay puntos de distancia entre canciones que le hacen rico y sobre todo, adictivo a la escucha. Drenad el Sena es un disco poliédrico que bien se puede escuchar de un tirón o pieza a pieza, y mantiene la estructura.

De la apertura se encarga Acaba con él, cuyas voces nos recuerdan ligeramente a algunos momentos de Sidonie, pero sin psicodelia. Crapulismo a nivel exponencial, divertida y no exenta de ironía. Es un comienzo extraño para un disco y que difiere del resto de canciones, pero anticipa el aire compacto que se respira en él.

Según sus declaraciones a otros medios, este disco ha sido grabado en un tiempo récord y es normal, no dejan de ser miembros de bandas en activo.

Suave es la voz nos mueve a un mundo mucho más sensual y aterciopelado, es quizás la canción más delicada del disco y la más reconocida a la par. Más sofisticada, con menos cuerdas que otras canciones, los coros son deliciosos. Sabe a tarde de otoño, a pureza. Quizás es una de las canciones más acertadas del disco, aunque no represente íntegramente el sonido de Mi Capitán.

El Coleccionista se nos hace en cambio un poco más desapercibida, nexo entre canciones, a pesar del buen trabajo de las guitarras, que posiblemente sea el mejor del álbum. Con La Sed vuelven a sorprendernos con una canción donde la parte instrumental cobra mucho más peso que la letra. Más coral que otras canciones, pero las rupturas en el ritmo le dan otro toque diferente.

Asalto a la Cosa Blanca al final resume este colegueo que se respira en el álbum, un tema más desenfadado, menos formal pero los coros vuelven a darle un aire mágico. Millones de Palabras entra cañera, el uso de la voz podría equipararse al de muchas bandas británicas de finales de los 70, la batería domina en lo alto la canción.

Sin mirar atrás/Puerto Banús sí se permite el lujo de sonar más oscura, más próxima a los años ochenta, más beat, recordándonos a temas crudos que nos proponen bandas como El Columpio Asesino, aunque más festivos. Algo inesperado es la que más impulso ha cogido (según los datos que arroja Spotify) y es que salió con ventaja frente al resto de canciones que componen el álbum. Descarada y directa, rompe esquemas con la letra y el desgarre de las guitarras le hace todavía más juguetón.

El álbum se cierra con dos canciones muy diferentes: Yo, Bitch, un medio tiempo muy en la línea de otras canciones pero quizás incluso más plana a nivel instrumental y El Ciego, broche de esta decena de canciones, mucho más atípica, rozando la ensoñación. La verdad que deja un sabor de boca excelente.

¿Conclusiones? Es un trabajo muy bien resuelto y defendido. Hay tablas y era difícil fallar, pero también podrían haber caído en recursos repetidos y no ha sido así. Drenad el Sena es un paseo por historias personales, poco amor adolescente y mucho maduro. Hay más luces que oscuridad en general, y salvo algunas pistas quizás más prescindibles, Mi Capitán va a satisfacer con creces la sed que había de oír este concepto musical.

Escúchalo aquí:

 

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