MARYLAND – LOS AÑOS MUERTOS

Los años muertos es el título del tercer trabajo de Maryland, la formación gallega que destaca por su sonido enérgico y guitarrero, y que han sido comparados con bandas como Weezer o Nada Surf.

La sorpresa del álbum es, sin duda, el cambio de idioma, ya que en este nuevo trabajo el grupo ha decidido pasarse al castellano. Pero no es el único cambio que encontramos, han trabajado con Santi García en la producción en vez de volver a ponerse en las manos de Jaime García Soriano, presente en sus anteriores discos. Con tanto cambio, podemos decir que Los Años Muertos es su disco de consolidación como banda, de madurez y de llegar a un punto en el que saben lo que quieren y cómo lo quieren, aunque para llegar a ello hayan tenido que cambiar la producción y el idioma de sus letras sin renunciar a su marca de identidad, su sonido.

El disco comienza con Los años muertos, primer single que pudimos conocer del disco de nombre homónimo. Un tema muy enérgico, guitarrero, con una sintonía muy marcada por el ritmo del bajo en todo momento. A este torrente de fuerza musical le siguen Hoja de ruta y Tiempos de azar, ambos del mismo ánimo y sonido veloz y su inconfundible power-pop con unas letras con las que podemos sentirnos fácilmente identificados.

Declaración de intenciones parece, a primera escucha, una canción sencilla, pero desemboca en un estribillo lleno de fuerza, potente, un tema muy Maryland. Viaje a Tasmania nos introduce con la misma energía a Pozo de Almas, donde vemos un cambio en el sonido. Podríamos decir que es el primer corte del disco donde cambia la actitud del sonido y pasa de ser enérgico y guitarrero a darle más importancia a la voz y a la letra, posicionándose más como una balada power-pop con un estribillo lleno de fuerza.

El dolor encuentra su máxima expresión en El quinto dedo, acompañado de unas guitarras que siguen la misma estela que los temas anteriores, deja también más paso a la voz entre la melodía que asciende y desciende a lo largo de esos casi cuatro minutos. Esta tranquilidad la recoge también La Caleta del Sol, pero la energía vuelve con Días de reinado, con un giro previo al estribillo donde la voz queda acompañada por una melodía muy simple, pero que vuelve a su complejidad.

A partir de este punto, encontramos Requiem, Al cielo en ascensor y Cambio de filo. Estas tres canciones componen una sola, donde el sonido se vuelve oscuro y las guitarras mecen a la voz, mientras la letra refleja el dolor en esta última parte del disco. Los años muertos llega a su fin y apreciamos la madurez de la banda, con temas más serenos y un sonido más perfeccionado, sin descuidar la letra.

Y llegamos a la mayor muestra de solidez de Maryland, el mejor tema de su tercer álbum: Camino. Una canción a un nivel más acústico, donde una guitarra introduce la voz y quedan suspendidas ambas hasta la llegada del piano. Un tema en el que la fuerza de la voz contrasta con la fragilidad que nos transmiten la letra y la melodía. Un tema que resume la nueva etapa de Maryland y su madurez, algo a lo que no nos tenían para nada acostumbrados y que puede que cree adeptos o detractores, pero que sin duda es la mejor canción del álbum.

En resumen, Los años muertos es un disco poco variado en sus trece temas. Sólo llegamos a sorprendernos a partir de la novena canción y en adelante, esperábamos un poco más de contraste entre los temas, pero sin duda se aprecia la nueva etapa de la formación gallega y su comodidad con el castellano, que no ha traído un cambio de sonido.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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