LYKKE LI – SO SAD SO SEXY

Si hay algo que caracteriza a Lykke Li, es sin duda su capacidad de experimentación y evolución sonora siempre tan ligada a su vida personal. Con sus anteriores discos ha logrado que nos enganchemos a su atmósfera melancólica como si de una medicina para el alma se tratase. Pero con este nuevo álbum ha ido más allá; más allá de lo que ya empezaba a ser su zona de confort o, mejor dicho, nuestra zona de confort. Ahora la melancolía se transforma en una nostalgia sensual, y la atmósfera gris oscura se torna de un rojo candente, tal como refleja la imagen gráfica que acompaña al nuevo álbum.

Ya lo avisó ella misma a sus fans meses antes de presentar los adelantos de So Sad So Sexy en forma de 5 singles: “Este álbum será diferente”. Y tanto que lo es. Olvídense de los guitarreos, batería y otros sonidos analógicos. Entre los encargados de la producción se encuentran grandes referentes como Rostam, (Vampire Weekend), Malay, (Frank Ocean), T-Minus, (Nicki Minaj, Drake, Tinashe), Skrillex, Emile Haynie, (Lana del Rey, Bruno Mars), DJ Dahi, Jonny Coffer y por supuesto su actual pareja y productor Jeff Bhasker, (Kanye West, Mark Ronson).

Con todo este elenco de colaboradores y productores nos hacemos idea de cómo es el nuevo sonido Lykke Li. Exacto, So Sad So Sexy es fundamentalmente synth-pop con una base de ritmos R&B que nos recuerdan irremediablemente al entorno trap norteamericano.

Li ha llevado a su terreno todos los elementos de este estilo que está tan en auge actualmente: sintetizadores, percusiones electrónicas, teclados suaves, voces procesadas, e incluso rapeos conforman un mensaje cargado de personalidad y en el que la voz sigue siendo la indiscutible protagonista. Una voz que suena mucho más clara, (dejando de lado los efectos “Prismizer”), y potente que en el resto de álbumes.

Con Hard Rain da comienzo un LP formado por 10 temas. Un tema introductorio en el que la voz se ve distorsionada formando varios estratos, sobre un ritmo claramente urbano, más propio de una canción de Ciara o The Weeknd. En Deep End, otro de los singles adelanto, bien parece que en cualquier momento vaya a saltar la voz de Timberlake coronando un tema que roza lo Drake, y en el que Lykke se atreve incluso con un pequeño rapeo. Un estribillo del todo pegadizo. Recordemos que este tema lo produce T-Minus. He ahí la respuesta.

Es entonces cuando llega Two Nights, con breve colaboración del rapero Aminé, en el que la voz de Li nos traslada a aquellos antiguos temas de Madonna. Y siguen las distorsiones de voz en Last Piece, donde el mensaje no deja de lado la melancolía, siempre de la mano de una sensualidad reforzada con la instrumental rythm and blues.

Llegamos al ecuador del disco con Jaguars in the Air, una canción del todo repetitiva con la que se confirma el uso imperante del mismo tempo a lo largo de todo el disco, con una utilización muy similar del ritmo. Quizá la canción más descartable de todas.

Sex Money Feelings Die fue otro de los adelantos de este álbum que, entrando en su segunda mitad, comprobamos que no deja atrás ese sonido trap que, sinceramente, ya comienza a desmerecer el mensaje y talento de Lykke. El uso de los mismos recursos estilísticos que hemos podido escuchar en una larga lista de artistas.

La canción que da título al álbum es el corte número 7, y quizá es la que más se acerque a su anterior estilo, con la inclusión de percusiones no tan digitalizadas. Y con idéntica base rítmica, (bombo-caja repetido hasta las antípodas), llega Better Alone, un tema dedicado a la soledad que nos deja más bien fríos y que bien podría haber protagonizado The Weeknd.

Bad Woman nos devuelve la esperanza en un álbum que se nos presenta estático en cuanto a estilo. Una balada desgarradora cargada de súplicas en la que Lykke vuelve a desnudar su mensaje como nunca, y que va in crescendo. Uno de los mejores temas de este LP. El tema que da cierre es Utopia, quizá el más optimista dentro del tono notálgico, y en el cual vuelve a distorsionarse la voz, quitándole quizás su personalidad.

Breve, sencillo, nostálgico y sensual. Este nuevo proyecto de Lykke Li comienza con fuerza, pero termina por dejarnos más bien fríos, sin negar su talento y capacidad para llevar a su terreno todo tipo de registros. Nos quedamos con ganas de más. Es como si la deriva trap se hubiese llevado un poquito de su esencia. Aún así, temas como Hard Rain, Two Nights, Deep End o Bad Woman transmiten a la perfección una evolución evidente.

Nuevos fans, sean bienvenidos a la atmósfera Lykke Li.

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Escrito por
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