Local Natives – Hummingbird

Han pasado solo tres años desde aquél fantástico Gorilla Manor que nos regaló Local Natives allá por 2009 y nos da la impresión de que estos muchachos han madurado sin dar tregua ni consuelo. Como ese sobrino que no ves en unos años y cuándo por fin te lo encuentras ha dado un estirón bestial. Se trata Hummingbird, de un disco elegante y contenido, con un sonido sorprendentemente limpio y bien producido. En definitiva, pulcritud, líneas rectas y pocas sombras es como se nos presenta el grupo californiano en este último trabajo.

El álbum no puede comenzar mejor con You & I y Heavy Feet, dos de las canciones más destacadas que componen un dúo secuencial perfecto. Heavy Feet como single será recordado por aquél videoclip dónde salían ancianitos y sándwiches cantarines. Conjuntan un ritmo sofisticado muy bien llevado a golpe de percusión y una melodía que no deja indiferente a nadie. Impecables.

Hummingbird es sin lugar a dudas un trabajo más ambicioso que su antecesor, un salto necesario que quería hacer un grupo que ya estaba dotado de talento. Ceiling, con su tiempo templado, da buena cuenta de esto, al igual que Black Spot, con la cual no dejan dudas de que saben hacer unos temas de una progresión excelente. Innovan en su punto justo, pero siguen mejorando en los sonidos en los que se sienten cómodos y que ya han convertido en su estilo; esto será de valorar sin lugar a dudas por sus fans.

Llegamos a uno de nuestros temas favoritos, que no es otro que Breakers, que nos hace situarnos a medio camino entre la más sinuosa melancolía, combinada con un contundente carácter. Three Months pone el punto místico con una línea de instrumentalización más grave, pero manteniendo los tiempos prolongados en las voces. Black Balloons sorprende por unas guitarras muy en forma que culminan en cumbres de elevación. Epicidad muy bien lograda se desprende por los cuatro costados en Wooly Mammoth, de nuevo con una combinación curiosa entre la voz y percusión.

La recta final del disco da cuenta con Mt. Washington, un tema delicado en el que la voz de Taylor Rice se vuelve más tenue para abarcar matices más sutiles. Uno de los puntos fuertes de esta última parte. Columbia continúa por este sendero de lo frágil, que a ratos se hace prescindible. Una canción triste – No podemos olvidar que fue escrita y dedicada a la madre de uno de los componentes, ya fallecida –, una balada que nos deja con un punto emotivo en el frente. Bowery nos dice adiós a bombo y platillo. Una pieza marcada por la instrumentalización, donde la voz se deja en un segundo plano.

Entre envolventes sonidos se despiden unos Local Natives que parece que quieren dejar bien alto el pabellón con este Hummingbird. A pesar de que el grupo parece querer encontrarse con la perfección, parece que han gastado todas sus energías al terminar esta segunda parte, pues suenan menos brillantes respecto a la primera.

Quizá sea porque a veces añoramos a ese pequeño sobrino que nos regalaba una sonrisa espontánea, pero lo cierto es que este último disco no ha dejado indiferente a nadie. Desde los nostálgicos de Gorilla Manor hasta la crítica más clásica que anima a los chicos a seguir por este nuevo ritmo que se han marcado. Lo cierto es que a veces se añora esa fuerza indescriptible que sale de lo natural, pero no podemos olvidar los muchos aciertos que encierra Hummingbird. Local Natives continúa por buen camino.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS:

7,3/ 10

Escrito por
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