LISABÖ – ANIMALIA LOTSATUEN PUTZUA

ANIMALIA LOTSATUEN PUTZUA Nuevo disco de Lisabö, nuevas razones para creer en el rock visceral. En el rock duro de verdad, ese que revienta los altavoces y obliga a mantener el volumen cerca del máximo sin pensar en qué dirán los vecinos, dejando que un trallazo tras otro no permita asimilar lo que está pasando en cada canción. El post-hardcore elevado a la enésima potencia, a lo bruto, a toda hostia. Algo  que no es nuevo y que ya han ido haciendo  estos vascos durante la última década pero que en este Animalia Lotsatuen Putzua adquiere dimensiones de obra cumbre,  a destiempo tal vez, en una época en la que la edad de oro del postcore y el math rock queda bastante lejos, por lo que aún tiene más mérito revitalizar un género que vivió momentos mejores.

Con su último disco, a cuatro años de Ezlekuak (y a seis de aquel magnífico pero desigual Izkiriaturik aurkitu ditudan gurak), Lisabö arrasan otra vez con todo lo que se le presenta a su paso desde una visceralidad avasalladora, para decir cosas lo más alto y claro que pueden. Lo hacen a base de canciones largas, densas, de ritmos machacones en el mejor sentido de la palabra y repletas de detalles que oscilan en un vaivén emocional donde los gritos y la furia se funden, con un inicio abrasador (Oroimenik Gabeko Filma) que se instala en una  intensidad que no decae hasta las últimas notas de la magnífica Erereza Mugak, cuyo crescendo transmite de nuevo la rabia contenida en los cinco cortes precedentes, siendo memorables el dominio del ruido, los golpes de dos baterías que suenan perfectas y el grito, entre suplicante y amenazador de Karlos Osinaga.

Lisabö nos recuerdan con estos seis cortes que hay muy pocos grupos en la actualidad que tengan un discurso tan convincente. Lo hacen con una solidez a pruebas de bombas demostrada desde hace años, refrendada en unos directos que son experiencias parecidas a un aquelarre del ruido. Momentos en los que el dolor parece brotar de la garganta del cantante en un magma sónico que abrasa al oyente. Escuchando a Lisabö siempre vienen a la mente grupos como Shellac, Fugazi y en este disco, especialmente, Slint, grupo del que parece brotar el legendario grito que se repetía al final de la canción que cerraba Spiderland (Good Morning, Captain) (1991), aquel i miss you! suplicante  que ponía los pelos de punta y te dejaba para el arrastre. Lisabö recuperan esa sensación de desgarro y alargan el aullido (de socorro, de furia) en este Animalia… durante cuarenta y cinco minutos, que se convierten en lo mejor que ha hecho el grupo hasta el momento. Un trabajo que destaca entre una discografía impecable por la contundencia con la que se presentan estas nuevas canciones, muestras de una coherencia estilística que huye de modas y que es en sí mismo capaz de provocar todo tipo se sensaciones, desde el miedo a la euforia, como la apisonadora sónica que es. Un álbum presentado a su vez en un austero vinilo, empaquetado con cartón marrón de fábrica como hacían algunos de los grupos míticos del sello Touch and Go!, sin más extras que los títulos de las canciones en la portada y los poemas de Martxel Mariskal traducidos al castellano en el libreto interior.

Animalia Lotsatuen Putzua apareció a finales de 2011 para dar un golpe en la mesa y erigirse como obra capital de un curso que no tenía un dueño claro. Podrá argumentarse que no ha pasado el debido tiempo para valorarse en su justa medida pero escuchado en repeat desde que llegó a nuestras manos, este disco es un top 3 con toda justicia. Me quito el sombrero.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10

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