LET’S EAT GRANDMA – I’M ALL EARS

17 años tenían Rosa Walton y Jenny Hollingworth cuando, en 2016, publicaron su debut discográfico, un trabajo notable que las situaba como uno de los proyectos más prometedores del pop experimental anglosajón. Dos años después, Let’s Eat Grandma expanden su sonido, lo maduran, y lo conjugan a unos niveles de grandeza que poca gente a esa edad logra. Si en I, Gemini encontrabas muchas cosas que llevarte a la boca, en I’m All Ears la cosa evoluciona y nos encontramos con una personalidad que parece inimaginable en gente tan joven. Las británicas son una realidad.

Claro que las chicas se han rodeado de gente con experiencia para cerrar su nueva lista de temas. Así, en los títulos de crédito de su revalida podemos encontrar al productor escocés SOPHIE, que ha trabajado con Madonna, Charli XCX o Vince Staples; al ‘horror’ Faris Badwan; y al veterano músico David Wrench, que participa como ingeniero de la mayoría de las canciones.

De esa forma, y sin desaparecer la fragilidad y candidez vocal que transmitían en el debut, Walton y Hollingworth nos suben a una montaña rusa de sensaciones con dos cumbres celestiales en el tramo final y algunos saltos de alegría, intriga y tristeza a lo largo del recorrido. La mano de SOPHIE, que está presente en dos piezas, se hace evidente en el single Hot Pink gracias a la mezcla de electrónica hardcore y estribillos pop.

A partir de ahí, una continua travesía en la que la experimentación sintética se junta con la instrumental, a base de vientos (en menor medida que en el debut) y guitarras atmosféricas y ensoñadoras. Y entre medias, dos interludios: uno que encaja de primeras, Missed Call (1), con rasgos orquestales; y el segundo, The Cat’s Pyjamas, muestra lo singulares y extravagantes que pueden llegar a sonar Let’s Eat Grandma ayudándose del ronroneo de un gato.

La música viene acompañada por letras influenciadas claramente por las relaciones personales, pero sin sonar igual de cursis que muchas vocalistas de su generación, y por la cultura popular, un gran ejemplo es el título Donnie Darko. Y, si en su debut encontrábamos nombres de canciones muy particulares, en esta ocasión han decidido formar una línea coherente a través de las denominaciones.

En cuanto a las canciones, es complicado no quedarse prendado por todas ellas. Desde el pop sintético y animoso de It’s Not Just Me –que podría entrar en cualquier disco de Chvrches–, a la absorbente I Will Be Waiting For You, pasando por la parte de saxofón de Falling Into Me y la combinación mágica de Snakes & Ladders.

Irresistible lista de composiciones que no se queda ahí, ya que Let’s Eat Grandma han decidido crear su propio post pop progresivo (o algo del estilo) en las longevas y cambiantes Cool & Collected y Donnie Darko. Walton y Hollingworth se extienden hasta los 9 minutos en una, y hasta los 11 en la otra, dejándonos con una aliviadora y deliciosa Ava entre medias.

En Cool & Collected nos transportan a un universo de guitarras que se van entrelazando para formar un tema que crece con lentitud y calma, con el objetivo de dejarnos saborear lo máximo posible el momento. Por otro lado, Donnie Darko, pese a haberla tocado desde hace tiempo en directo, se presenta como seria candidata a entrar en el podio de canciones del año. Tan contagiosa como intrigante, las dos amigas inglesas han creado un himno pop que sobrepasa los 11 minutos sin perder ni un ápice de frescura.

En definitiva, Let’s Eat Grandma, el dúo formado por dos colegas desde la infancia que empezaron en esto a una edad muy temprana, han catapultado su sonido creando una madura, contemporánea, e incluso futurista, colección pop y expeditiva. Sin duda, uno de los trabajos más destacados y maravillosos del 2018.

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