KING GIZZARD & THE LIZARD WIZARD – FISHING FOR FISHIES

King Gizzard & The Lizard Wizard

Los australianos King Gizzard & The Lizard Wizard, a los que por motivos de espacio y extensión no pienso volver a mencionar así, han vuelto presentando Fishing for Fishies, su decimocuarto álbum en 9 años de trayectoria bajo su propio sello Flightless y ATO records. El álbum se acerca a la estética folk norteamericana de trabajos anteriores como Paper Mâche: Dream Ballon, al incluir como motivo musical el Boogie-Woogie en gran parte de los temas. Los lagartos, que presentaron su álbum el pasado 26 de abril de 2019, han diversificado la crítica más aclamada desde la NME hasta la Pitchfork. Esta última, ha considerado que los de Melbourne han compuesto un álbum vago, desaprovechando la sobreabundancia de instrumentos de los que disponían—acostumbrados a aquella hazaña de que sacaran 5 álbumes en 2017—. Claro, por motivos de eficiencia, es criticable la labor del grupo, por lo demás, el resto del artículo es desechable.

Lo que este LP mantiene es la forma de trabajo de los australianos que siempre se ha caracterizado por la abundancia, la saturación, melodías estiradas hasta más allá de los propios límites de la propia pista y entre otras cosas, la multiinstrumentalización; la esencia anárquica del grupo a la hora de componer y la manera en como el concepto destaca sobre la forma pero no la anula, da lugar a unas composiciones repletas de elementos que vuelven una y otra vez y elevan la capacidad de estos individuos a la más absoluta genialidad y dominio musical. Es tan grande la facilidad con la que acoplan sonidos y además mantienen un compás adecuado, que hasta parece que siempre te están tomando el pelo.

En Fishing for fishies el jaleo instrumental es mucho más ordenado que en álbumes previos y la producción va orientada a presentar un álbum mucho más asequible así como absolutamente dedicado a los peces, desde la escenografía que muestran en los videoclips hasta la imagen de grupo. Las pistas están más aisladas que en álbumes previos pero mantienen el formato conceptual, y Las melodías están orientadas hacia una interpretación rock-psicodelesca del Boogie, bastante comercial y naif, —ya solo interpretar así este género y hacerlo accesible a mucha gente supondría, desde mi parecer, una hazaña elogiable.—Por otro lado las letras destacan por su contenido sarcástico que van desde por ejemplo en The bird song, una defensa del relativismo de los animales de forma sardónica hasta The cruel millenial dónde se ríen abiertamente de esta generación haciendo referencia a los battle royale y los ordenadores.

El LP es una especie de musical distópico que parece haber sido compuesto por peces conscientes de su situación y de la del entorno perjudicial en el que se mueven, como consecuencia de los hábitos consumistas de un mundo globalizado que utiliza el océano como vertedero. Plastic Boogie me parece una clara prueba de esta premisa y creo que da sentido a la razón de ser de este álbum que muchas veces parece narrada por un grupo de truchas y merluzas de conservatorio durante la Gran Depresión que han tenido la oportunidad de viajar al futuro y conocer a Jim Morrison.

Si bien el álbum empieza con la canción homónima Fishing for fishies, un manifiesto apologético a los peces desde la superficie de las aguas, a lo largo del álbum se va descendiendo a las profundidades hasta llegar a la canción que remata el álbum Cyboogie; una pista electro-boogie futurista tematizada por, tal y como Stu se presenta en el vídeo del mismo tema, un pez abisal traumatizado. Todo esto demuestra que los lagartos siguen vivos instalados en el más absoluto delirio, tal y como nos han demostrado desde siempre, y la más absoluta libertad creativa confeccionando obras heterodoxas y de psiquiátrico que logran dar la vuelta a una industria tan encorsetada.

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Escrito por
Más de Nohara Ramos

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