KELSEY LU – BLOOD

Pocos discos de debut generan tanta expectación, pero en el caso de  Kelsey Lu, o como ella prefiere que la llamen, Lu, la cosa prometía bastante; quizás gracias su poco gusto por el mainstream y al respeto obtenido por parte de colegas como Blood Orange o Florence and the Machine (con la que colaboró con su chelo en su disco High as Hope).

A sus 18 años la vocalista y chelista decidió romper con los límites en los que vivía y huir para poder dedicarse sin cortapisas a la música, empezando a estudiar música clásica, utilizando ésta última para mezclarla con pop. Estas experiencias le han servido para dar forma a sus trabajos, como su EP Church (2016), grabado del tirón en una iglesia, con muy buena acogida. Ahora nos presenta su disco Blood, con la producción de Skrillex, Jamie xx y Rodaidh McDonald, donde a pesar de odiar las etiquetas, si tuviéramos que clasificarla en algún estilo,  éste sería un dream pop muy sensitivo, meditado y pausado.

En lo que se refiere a la portada, realizada por el joven fotógrafo Tyler Mitchell, es una expresión de lo que podemos encontrar en este disco, al mostrar a una Lu que no teme desnudarse ni frente a la cámara ni en sus letras. Bajo una tonalidad cálida y roja, esta imagen aporta más fuerza a su mensaje de esperanza.

Este debut cuenta con 13 cortes, en los que se habla de identidad sexual, identidad racial, relación con sus padres, religión, ect, pero no andamos desencaminados al decir que no tiene ningún pudor en dejar sus experiencias e inquietudes al descubierto del oyente.

Con un estilo narrativo, que se mantiene a lo largo del disco, empezamos a flotar con la etérea Rebel con ciertos toques a música oriental y cuya letra nos insta a romper con las normas establecidas. La sigue Pushing Against the Wind, dando más importancia a la guitarra acústica pero no sin olvidar la sensibilidad contagiosa de su chelo.

Uno de los temas principales de este LP, Due West, es quizá el que mejor expresa su sentir con frases como “Didn’t know my feet were too big for my shoes”, al tratar el tema familiar y a pesar de lo espinoso de su temática, es de los más pegadizos del disco, con un sonido más ligero, atmosférico, y con una honestidad manifiesta en la voz de Lu.

Algo tan importante para ella, como es la naturaleza no pasa desapercibido en KINDRED I (inspirada en la novela de Octavia Butler de 1979, con el mismo nombre) que nos transporta a un bosque con esos pájaros de fondo. Una breve canción pastoral, ideal para relajarse con la que quizá acaba el primer acto del disco para continuar con la pausada Why Knock For You, que va in crescendo gracias al tratamiento de los teclados. Tema del que podríamos decir que suena a dream pop, con reminiscencias orientales, a la par que con una gran intensidad en la interpretación de su cantante.

La rima contagiosa y constante de su estribillo hace de Foreign Car uno de los cortes más fáciles para enganchar al oyente. Con una interpretación que a en ocasiones, suena a Lorde, y donde Lu acaba cosificando a un hombre, hablando de él como si quisiera conducirle. Y es que llegamos a la parte más bailable del disco, seguida de Poor Fake, donde mezcla de forma explícita pop con música clásica.

El ambiente folk del inicio de Too Much nos demuestra una vez más que estamos ante una artista ecléctica, a la que le sale urticaria sólo con pensar en quedarse en su zona de comfort, dando mucha importancia a explorar otros estilos, ese hambre por conocer y saber se puede ver también en Atlantic. Incluso se atreve con temas de otros, haciendo su propia versión del I’m Not In Love (canción original del grupo británico 10cc (1975)), con una cover muy pastoral y etérea.

Para finalizar el disco nos encontramos con un mensaje de esperanza en Blood, especialmente dirigida a la comunidad negra, donde la historia nos ha recordado una y otra vez que no se ha sido especialmente amable con ellos. Con una voz cálida y comprensiva, transmite la idea general del álbum con frases como “Hope is the answer”, en un tema pausado y muy sencillo instrumentalmente.

Tenemos delante a una gran artista, que se desmarca de las grandes corrientes, con un LP que nos confirma la gran riqueza musical que posee, y la ambición por hacer cosas diferentes, aunque podríamos decir, que suena a dream pop, indie, folk. También se trata de un trabajo, a grandes rasgos melancólico por ese chelo imprescindible, pero con momentos más ligeros en los que te encuentras tarareando el estribillo o momentos puntuales de sus temas.

7.5
7.5
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