JUSTICE – AUDIO, VIDEO, DISCO

Hablar de Justice sin mencionar a Daft Punk es completamente imposible, y eso es todo un halago para estos franceses. Eso sí, aunque se parezcan y Justice nazca de la sombra de los primeros, tienen matices bien distintos y este disco es un paso adelante en esta diferenciación: Justice no sólo quieren vestir como rockeros, sino que quieren serlo, lo suyo es el electrorock. En su anterior trabajo (Cross, 2007) y en las diferentes sesiones en discotecas y conciertos, ya intuíamos este estilo, pero en este nuevo trabajo destacan más que nunca guitarras distorsionadas, voces que recuerdan a los grandes grupos de la historia del rock como AC/DC y melodías que nos llevan por momentos a la época dorada del rock, eso sí, todo pasado por el filtro de la electrónica marca de la casa.

El disco empieza con Horsepower, una canción que recuerda a la banda sonora de cualquiera de los grandes videojuegos de la pasada década para seguir con Civilization, una canción con esa épica tan Justice que mostraron en su anterior disco. Después de este inicio continuista nos encontramos con Ohio, seguramente la canción más pobre y prescindible del disco.

Pero esto sólo era un espejismo que desaparece rápidamente en cuanto empiezan los acordes de uno de los grandes momentos del disco, con el dúo de canciones Canon (primo) una especie de introducción acústica de medio minuto a Canon, un verdadero hit guitarrero que es la presentación por todo lo alto del giro que nos presenta el disco a partir de ahora hacia el electrorock.

Este giro se acaba de completar con On’N’On, una canción cuya primera escucha impacta, pero sin duda uno de los temazos vocales del disco, la canción más ochentera del disco con un rollo que al principio cuesta pero que gana con las escuchas, una de mis favoritas. Todo un acierto lleno de matices y melodías perfectas, una de esas canciones que crecen como gigantes con las escuchas.

Llegados a este punto, entramos a un pequeño descanso del disco con dos temas acústicos dominados por la guitarra, Brianvision y Parade, esta última la más guitarrera, puro rock instrumental que es una declaración de intenciones del cambio que este disco supone en su estilo.

Pasada esta pausa, los franceses siguen el estilo de la anterior On’N’On con Newland, otra de sus canciones rockeras con un sonido muy AC/DC desde los primeros acordes, que se van acelerando hacia mitad de la canción con una melodía muy resultona. Y antes de acabar el disco, nos han preparado un temazo como es Helix, el hit indiscutible del álbum en el que abandonan el rock para recordarnos nuevamente a los mejores Daft Punk. Después de esto, el disco acaba con Audio, Video, Disco, otro gran tema electrónico quizá algo falto de ritmo y por tanto carne de un buen remix que seguro que no tardará en llegar.

En definitiva, un disco que puede decepcionar a los que esperaban un disco continuista con su anterior Cross, que rompió las pistas de baile, pero que para mí es rompedor y eso es lo que se les tiene que pedir a un grupo como éste para separarse de la sombra de sus mentores, aunque también es verdad que sus mejores momentos es cuando tocan su lado más electrónico que ya conocíamos.
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8.5/10

Escrito por
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