JOHN GRANT – QUEEN OF DENMARK

Será por su rareza, por sus metáforas, o por la preciosidad de sus melodías, pero lo que está claro es que el disco que comentamos a continuación es una auténtica belleza.

El primer trabajo en solitario de John Grant, titulado Queen of Denmark, es seguramente una de las propuestas más personales que nos ha dado la música en los últimos años. El artista natal de Denver que fuera vocalista de la banda The Czars afronta su primer lanzamiento discográfico con valentía, creando un lirismo y un universo propio como si de un escritor se tratase.  El resultado es un disco compuesto a la perfección, con una amplia variedad de canciones: la guitarra que recuerda al hit del pasado Dust In The Wind de Tc And Honeybear, el piano minimalista de I Wanna Go To Marz o Where Dreams Go To Die, o los sonidos insertados que recuerdan a las películas de ciencia ficción de serie B al más puro estilo Portishead, nos dan un disco con múltiples facetas, pero que en vez de restar empaque al disco, lo hacen más sólido.

Aparte del obvio dote vocal de John Grant, donde radica la fuerza y que a su vez es lo que hace del disco una rara avis son las letras. Melodías suaves y accesibles, que a veces pueden recordar a un joven Elton John como en Chiken Bones, nos llevan hacia reflexiones introspectivas de una persona torturada: las drogas, el alcohol, el hecho de ser gay e intentar aceptarlo, o el sentimiento que el entorno es extraño, salvaje, y precioso y amenazador a la vez, son pilares de este álbum. Si bien todos estos tópicos no son nuevos en el mundo de la música, ya sea en grupos o cantautores, lo que hace grande la propuesta es la manera que tiene de expresarlo. Canciones tan raras como Sigourney Weaver, donde intenta explicarnos que se siente tan ajeno al mundo que le rodea como la actriz interpretando a la Teniente Ripley matando aliens… Lo que podría ser una tontería inmensa se convierte en un la canción emblema del disco, y en una verdadera preciosidad. Y es que durante toda la duración nos encontramos con metáforas a las que hay que ir buscando el significado.

Así, nos encontramos con un trabajo de sinceridad brutal, que nace de la necesidad de extirpar los monstruos que rodean las psiques de las personas, de la dualidad entre querer un lugar y odiarlo hasta la médula, y de la sombra de las adicciones y de cómo deforman la realidad. Y todo recubierto por 12 canciones perfectamente ejecutadas, y de una aparente simpleza que nace de la contención en la interpretación de los temas.

Es un disco imprescindible para todos aquellos que, con un poco de paciencia, quieran adentrarse en este personalísimo universo de John Grant, donde cada escucha es más gratificante que la anterior.

 PUNTUACION CRAZYMINDS: 9/10