JOHN GARCIA – JOHN GARCIA AND THE BAND OF GOLD

La leyenda de John Garcia y su voz son alargadas. Más allá de lo exitosos o no de sus proyectos post-kyuss a nadie le cabe duda que es un auténtico curre la de eso del rock and roll que no siempre conlleva grandes festivales, hoteles con jacuzzi o camerino siquiera. Si bien hace relativamente poco que edita sus trabajos bajo su nombre su producción ha sido de tres discos: s/t (2014),  The Coyote Who Spoke in Tongues (2017) y el recientemente editado bajo el alias de John Garcia and the Band of Gold (2019) en lo que puede ser su álbum más clásico hasta la fecha bajo los mandos del gurú del sonido stoner Chris Goss (Masters of Reality). En una producción muy cristalina, parece que lejos quedan aquellos graves incontrolables que envolvían su voz en los discos de Kyuss, la energía desbordada de Slo Burn y hasta la rabia de Unida. Más próximo al sonido de Hermano o Vista Chino su voz nunca fue tan directa, tan cruda y tan imperfecta por estar tan expuesta pero los temas, sus arreglos y la banda no tiran, no llenan.

Space Vato abre el disco siendo un pasaje instrumental de cielos abiertos y arena, de largas carreteras asfaltadas pero el resto del álbum se mueve entre riffs clásicos, voz en primer plano, sección rítmica correcta y un regusto a los Queens of the Stone Age más poperos sin estudios e instrumentos de lujo.

Destacaría Kentucky II en la que se proyecta una guitarra principal con guiños al tono de Hendrix, pero sólo eso, no hay nada de la agresividad y flow del bueno de Jimmi. Si el tono es todo, conseguido, pero las armonías vocales de John no acaban de levantar el semblante del disco. My everything desde el amor intenta justo eso, superar los medios tiempos y aportar  algo de alma al conjunto. John intenta emocionar con sus letras sin los excesos de antaño pero se sigue  desgañitando con ese grano que sale de su garganta tan característico. Popcorn rompe con el sentir de esta, su nueva entrega, subiendo un poquito las pulsaciones y Apache Juncion se desplaza a los entornos más pesados que en este caso no acaban de sonar llenos por mucho que la producción apriete teclas y trucos.

Eso sí, Softer side (o la enésima reinterpretación de Planet Caravan)  puede que sea lo mejor del disco. El medio tiempo parece que sopla a favor de las sensibilidades de la banda en el estudio y no deja tantos vacíos como cuando quieren sonar contundentes.

En resumen, seguramente los directos que ofrecerá la banda presentando este trabajo serán del agrado de los fans que no se han perdido por el camino y, como suele suceder, estarán regados con más de una versión de Kyuss. Además, su último disco estará bien defendido por músicos experimentados y profesionales ganando en energía lo expuesto en el plástico y arropando la voz de John y su magia. Pero este disco no está a la altura de lo que ellos mismos pueden lograr, salvo que quieran un giro comercial bajo el éxito de Queens Of the Stone Age, algo que me sorprendería. No puedo imaginar cómo era el desastre antes de meterse a grabar para que el propio John comente que Chris Goss salvó el disco.

4.5
4.5
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