JANELLE MONÁE – DIRTY COMPUTER

Tercer álbum de estudio de Janelle Monáe, publicado cinco años después de su predecesor y apoyado por colaboraciones estelares como Brian Wilson, Pharrel Williams o Zoë Kravitz. Tal como lo hizo en 2013 The Electric Lady, este LP se presenta como un disco conceptual, pero su línea temática gira en torno a un creador cíborg bajo el título Dirty Computer.

Además, a sus catorce pistas le acompaña una película en la que se puede disfrutar de una Janelle Monáe que hace las veces de heroína en una distopía futurista. Bowie apadrinó a Lorde y la galardonó como su heredera, mientras que Prince hizo algo similar con Monáe, y hay quien encuentra algo de él en este trabajo.

Aparentemente estaba colaborando en el proceso de creación del álbum justo antes de su muerte, pero su contribución no ha quedado definida, su labor por tanto pudo ser más de asistente o productor que de compositor en sí. En lo que a la parte vocal se refiere, lo seguidores más fieles de la artista seguro que esperan un poco más de su “yo” interior. Bien, no hay que olvidar que Monáe no es de esas artistas que se abren al mundo a la hora de crear un tema y este trabajo no es menos. Poco se conoce de ella tras tres largos y es en Dirty Computer donde aprendemos que le gustan las “setas mágicas”, que tuvo una relación interracial, que sus padres no tenían dinero para comprarla zapatillas de última moda y que actualmente se encuentra desconcertada. Interesante lista de preferencias si van ligadas a sus propias declaraciones ya que teóricamente el disco es “muy profundo y muy personal”. Tanto es así que la propia artista se ha pasado años preocupada por su fecha de lanzamiento y por si ella misma estaba preparada para publicarlo.

Es difícil definir por qué Janelle Monáe no tiene más reconocimiento del que goza. Actúa, canta, rapea y escribe sobre múltiples temas con gran ingenio y actitud, otros artistas se ven obligados a abordarlos, aunque no tengan opinión propia y se dejen llevar por la “actualidad”. Su música puede ser crítica y pegadiza mas no consigue dar con la fórmula del hit y su posición en listas no refleja la calidad de su música. Es por esto que el cómputo global de su calificación también se ve afectado, hace buen pop y lo combina con R&B así como todo lo ya mencionado. Sin duda innova, pero le falta un último empujón que la haga sobresaliente.

Entre los puntos más reseñables de este disco cabe destacar Django Jane, la apuesta más potente y agresiva de la cantante y compositora con versos tan elocuentes como: “dejad que la vagina tenga el monólogo”. Aborda, por tanto, temas relacionados con el sexismo y el racismo hábilmente y contrasta su musicalidad con la de otras canciones como Take a Byte, de sonido más ochentero.

El efecto vocal del homónimo que abre el álbum en colaboración con Brian Wilson y una ecualización en Don’t Judge Me que simula estar bajo el agua demuestran su versatilidad musical. Temas como el juguetón Crazy, Classic, Life o el rítmico Make Me Feel balancean el tracklist y contrastan con otras pistas cargadas de mayor carga política y social. Esta segunda cuenta con la colaboración del dúo sueco Mattman & Robin y hay quien le ve la clara aportación/homenaje a Prince así como la inspiración clara en temas funkys modernos como Uptown Funk o Blurred Lines.

Dirty Computer da a conocer un poco más de la musicalidad de Janelle Monáe y la genialidad que la ronda, así como su capacidad para componer con sentimiento, originalidad y a la vanguardia de los estilos en los que ella se mueve. Así mismo, es una pena que su marca personal quede relegada a un segundo plano por algo que, personalmente, cuesta definir.

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