INTERPOL – INTERPOL

INTERPOL - INTERPOLCuánto ha cambiado la industria y la escena musical desde que Interpol sacara su primer álbum Turn on the Bright Lights en 2002.  Parece que fue ayer cuando descubríamos a este grupo neoyorquino que sonaba a británico por los cuatro costados. Era increíble la forma en que me hacían sentir canciones como Obstacle 1, Leif Erikson o Pda, parecer pioneros de un sonido ya inventado, ser especiales.

Hoy Interpol suenan aburridos, con falta de rabia, como si ya no tuvieran nada que decir. Me resulta complicado, como fan de Interpol desde sus inicios, no encontrar casi nada emocionante en su cuarto álbum de estudio. ¿Qué es lo que ha fallado? Si analizas las diez canciones de su nuevo disco, el cuarto y homónimo Interpol,  no encuentro nada realmente novedoso ni distinto a lo que ha sido el sonido de la banda en sus tres discos anteriores. La voz de Paul Banks, oscura y estilosa, o la batería de Sam Fogarino, rítmica e hipnótica, siguen igual que antes. Incluso Carlos Dengler, que abandonó el grupo poco antes de publicar el álbum en mayo de este año, participó en el proceso de grabación. Quizás las guitarras de Daniel Kessler han perdido ritmo y emoción. No, simplemente Interpol no han encontrado las melodías adecuadas y efectivas a las que nos “malacostumbraron” en sus dos primeros discos. Talento y magia.

Premeditadamente o no, han caído en el sino de la mayoría de grupos de pop/rock anglosajón: la comodidad. Canciones lentas y monótonas nos hacen muy difícil destacar alguna canción del resto. Quizás su primer single Lights o la canción que abre el disco, Success, pueden ser rescatadas de un álbum melancólico en el peor sentido de la palabra. Melancólico porque escuchar Interpol nos hace sentirnos decepcionados y tristes porque, con la que está cayendo en la industria musical en los últimos tiempos, falta de nuevos grupos y discos reseñables, algunos teníamos la esperanza de que los neoyorquinos nos alegraran este otoño y se resarcieran de un tercer disco, Our Love to Admire (2007), que ya anunciaba la decadencia.

Afortunadamente, siempre nos quedarán Turn on the Bright Lights y Antics, posiblemente dos de los mejores discos de la pasada década y, para los más osados, siempre les quedará la opción de escuchar los clásicos en directo. Sin más el próximo mes de noviembre.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 5/10

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