GO DARK – NEON YOUNG

Una rebelión ciberpunk, así definen algunos el sonido de Go Dark. Tras dos EPs en 2014 y 2015, B *** hsword y Brightwild (respectivamente), debutan este mes con el largo titulado Neon Young. Adam “Doseone” Drucker y el poeta, músico y pintor Ashley “Crash” Gallegos congeniaron desde el primer momento revolucionando el sonido preestableciendo sin dejar la autocrítica de lado.

Hablan de represión e identidad personal con un bombazo revolucionario que es de todo menos indie. Esa intimidad que lidera su discurso y sus letras no los convierte en un par de aficionados y tampoco a un lanzamiento humilde y underground. La conclusión presentada en las once pistas de Neon Young es sorprendentemente buena y aunque sí se aprecia el sonido subterráneo y callejero, los ritmos hip-hop y la influencia electrónica la enriquecen brillantemente.

Para el fan de Akira y los amantes de lo cibernético, Go Dark le presenta una banda sonora clásica y para aquellos apasionados del Cyberpunk de Billy Idol o el Outside del gran Bowie, es un paso adelante en un mundillo aún poco explorado. Neon Young abre con The Blade, un inicio cargado de variedades rítmicos en casi cinco minutos musicales a base de punch y fuerza ágil. La energía no decae en un Day Moon aparentemente aleatorio y caótica plagado de electrónica y potencia punk. Ambos sorprenden por una voz alterada, poco sorprende para los más fanáticos ya que el propio Crash declaró que tras una primera grabación se dio cuenta de lo “horrorosa” que le resultaba y la necesidad de forzarla con arreglos.

Get Out añade el vocoder a una densa mezcla con elipsis armónicas en las que Crash no deja de recitar. Los sonidos 8-bit y los timbres de computadora noventera parecen removerse en una batidora sometida a estimulantes que dejan al oyente escaso tiempo para apreciar cada uno de sus elementos. La transición este primer tercio la ofrece el primer adelanto de este álbum. Violetest Red parece ser más pausado, con una base rítmica más predecible y básica. Vocalmente armonizada por múltiples pistas y bajos más densos que pronto son relegados por el estilo propio de este dúo, una agilidad metálica e industrial sin precedentes.

Tan pronto parecen acostumbrar a una atmósfera que dan un giro radical a sus sonidos electrónicos caracterizados por el frenesí melódico y no tanto por un ritmo machacón. Por suerte para muchos el disco está planteado con un descanso en la zona media de su tracklist. Big Rot y Numb relajan el caos a base de graves y pura densidad mid-tempo. La segunda, por ejemplo, coge del hip hop lo necesario, pero sin llegar a etiquetarse en tal estilo. El dúo no quiere perder la esencia de su Go Dark y estos nueve minutos de “parón”, retoman su fiereza con Murderous. Crash y Doseone combinan sus voces y sentencian diciendo “soy un asesino y a ellos les encanta” en contraste con “el mundo ama a una bella perra” de Beautiful Bitch.

Sutil agresividad apoyada por sus influencias punks y sus ganas de aportar al ambiente Tron tintes con crítica social. Poco quedaba por sorprender y sustituyen la caja de ritmos y las secuenciaciones por las cortas reverberaciones de una batería acústica. Tales pinceladas de lo analógico se apoyan sobre un corte más soul titulado El Barrio y que habla sobre las minorías criminales a ambos lados de una prisión.

Para algunos es su mejor obra, pero es innegable la cantidad y concentración reflexiva de un tema más sosegado como éste que le dice al oyente que deje de oír y se centre en escuchar las diferentes capas. Rematan el LP con el sonido ácido de The Brand y On Gone, un broche final que remarca su sonido propio. Neon Dark es una apuesta anacrónica que pretende rescatar géneros dejándolos bajo la influencia de “etiqueta”, modernizando sus características y, por tanto, revolucionando el estilo con el pequeño granito de arena de un par de debutantes.

6.5
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