FOXYGEN – SEEING OTHER PEOPLE

No es que un público masivo estuviera a la espera de un nuevo trabajo de Foxygen, pero sí que se puede afirmar que el dúo californiano ha ido cultivando a sus seguidores a lo largo de casi una quincena de años. Su efervescencia en el indie-rock es digna de mención, pues varios críticos que tan pronto llegaron a él como se perdieron entre un glam-rock más ochentero. Seeing Other People es pura incertidumbre en los convulsos momentos sufridos por la banda. “Adiós a las drogas y a la fiesta. A los veinte años y a un cuerpo de modelo”, firme frase extraída del anuncio del disco en febrero.

Era difícil saber qué se esperaría de ellos y lo han resuelto de una manera, cuanto menos, peculiar. Nueve pistas y casi cuarenta minutos conforman un “tributo”, por llamarlo de algún modo, a ese sonido ochentero característico de bandas como Human League o momentos que recuerdan a Bruce Springsteen. Sam France y Jonathan Rado han traído a escena algo que no sonaba desde hacía décadas, pero que, para su desgracia, se desinfla a medida que transcurre.

Seeing Other People es un trabajo simplón y convencional. Un largo de tránsito en una carrera que pierde todo ese poder al presentarse como el final de una carrera. Este sexto LP bebe del vanguardismo de su predecesor, Hang (2017), mas su primer tercio es de lo poco que se salva como algo memorable. En general suena amargo y algo desapegado, pero son sus connotaciones y contexto lo que dejan un poso agridulce al final.

Abre con Work, que promete gracias a una calidad propia del lo-fi y funciona como buena introducción digna de firmarse por Foxygen en poco más de tres minutos. La juguetona línea de bajo de Mona y ese teclado que recuerda a The Cure mantiene la línea de presentación y el ambiente de sintetizador ochentero que volverá notablemente con News. Face The Facts o News recuerdan a las Corrientes actuales de Arcade Fire o Foster The People, lo que en cierto modo podría considerarse como positivo, pero es complicado definir a Foxygen ya que nunca han acabado de romper como banda.

Su sonido es difícil de definir y, por tanto, considerarles un grupo y no un conjunto de ideas bifocales es sin duda complejo. Se apoyan en lo existencial, la soledad y el dolor; para ofrecer un cierre intencionadamente “digno”. Un final no anunciado hasta el lanzamiento del disco y que pendula entre la queja y el adiós. Ya en el vídeo de Livin’ A Lie demostraban ese sentimiento que llega al borde del abismo y todo se derrumbaba ante France mientras Rado permanecería al margen y a lo suyo. Aun siendo ficticio, cabe destacar que el mensaje explícito se ha grabado y publicado en este álbum.

The Conclusion cierra un trabajo que se queda cojo, y que como cierre de una carrera no culmina en redondo ni demuestra todo el potencial del conjunto ni la experiencia adquirida durante más de una década. Sale del paso tal y como lo hizo France con su perla: “Con cada álbum la banda muere, con cada disco la banda renace”. Qué esperar ante esta falta de continuidad moral es una cuestión que quedará en el aire y que si algún día sorprende será acogida por quien quede en la sala. Foxygen se ha subido al estrado frente a su público y han actuado decentemente tal y como su carrera los definió. Suben cual espuma de champán en la presentación y pierden fuerza a medida que avanzan, despidiéndose sin un bis y dejando al oyente sin una experiencia verdaderamente memorable.

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