FONTAINES D.C. – DOGREL

Discos FONTAINES D.C. - DOGREL

Uno de los motivos principales de la música (en sus orígenes) en algunos géneros como el punk fue el de la reivindicación, la queja, la búsqueda de un algo que no se tenía en ese momento, como por ejemplo derechos o libertades. Este hecho ha evolucionado con el paso de la música, el punk ya no es para nada tan reivindicativo y la música de ese talante lingüístico se ve embebida en otros géneros y ritmos. Las quejas ya no son con un fin “político” (no siempre) sino con un mensaje desgarrador emocionalmente y de mayor sensación de desahogo para el músico en cuestión.

En pocas palabras, ahora se lleva lo bautizado por IDLES como “angry rock”, o, en resumen, el estar enfadado por “tus movidas” o los problemas que esta sociedad te causa y disponerlo al mundo. Las bandas enfadadas son muchas actualmente, e incluso podemos remarcar algunas disputas entre ellas, como el feudo que mantienen IDLES, Sleaford Mods y Fat White Family, como si esto fuera la WWE.

En este embrollo o lío de cables nace Fontaines D.C., procedentes de tierras irlandesas, con un regusto a las bandas mencionadas, sobre todo IDLES, y con mucho de “enfadados”, necesario para ser una banda post-punk / angry rock de calidad. Igual de necesario es mencionar a Joy Division e Ian Curtis, el propio cantante de los de Dublín (Grian Chatten) se declara fan incondicional del cantante que nos dejó con 23 años. Múltiples influencias que quedan claras en su reciente disco, además de debut, Dogrel. Sin embargo, y de forma contraria a la usual en otros tantísimos casos, cuentan con algo que los hace suyos, que no te hace pensar en “están claramente plagiando a…”. Lo que es sumamente importante en una época en la que es cada vez más difícil ser original.

El mencionado LP abre sus puertas con Big, uno de los hits principales del disco, que viene a resumirnos ese espectro enfadado del que hemos hablado con anterioridad, con sus toques inquisitivos y resentidos. La siguiente en la lista, Sha Sha Sha empieza con un ritmo de batería bastante desenfadado que bien podría ser de Sleaford Mods como de DEVO, continuado por el resto de los elementos que componen esta canción, todos a una, voz, bajo… Es el tercer corte de esta precisa muestra el que nos devuelve ese sabor IDLES, esos aires reivindicativos, resentidos como en Big, pero con una esencia instrumental tan propia, con una secuencia inicial tan excelsa que nos recuerda, una vez más, que los de Dublín no son de marca blanca, que son su propio sello, que son, al fin y al cabo, únicos.

The Lotts y Chequeless Reckless mantienen el acelerador sobre ese pedal depresivo y de malestar, con un exceso de futuro que les nubla, pero ¿qué hacerle cuando no puedes ver más allá del día a día? ¿Cómo va a ser positivo un futuro de violencia? Esa, esa es probablemente la pregunta que se nos presenta en Liberty Belle, una de las canciones a destacar, sin lugar a duda. La violencia por la violencia, bajo un pretexto nulo y bajo un cielo goyesco y negro, de simple, pero absoluta desidia. Uno de los últimos cortes, Boys In The Better Land, se convierte en un aluvión de guitarras, batería, ritmos varios entre los que destaca un tratamiento vocal que a veces podría recordar al rap y otras tantas hacer las delicias de aquel gran señor, de nombre James Murphy; que con su banda LCD Soundsystem hacía y hace las delicias del gentío, como Fontaines D.C. a la hora de decirle a los ingleses que por favor, abandonen su país, Brits Out!

Un disco debut difícil de creer, ¿no es habitual la creencia de que las primeras veces son complejas y no suelen salir bien? Los chicos de Dublín te preguntan: is it too real for ya?