FOALS – EVERYTHING NOT SAVED WILL BE LOST PART 1

En un momento en el que, para muchos, las guitarras ya no tienen sentido, bandas como Foals demuestran que, tal y como pasaba a principios de los ’80, una banda de rock convencional puede combinar su sonido con sintetizadores e integrarlos como un instrumento más.

A principios de 2018 el bajista y co-fundador del grupo, Walter Gervers, decidía dejar la formación y Yannis Philippakis cogió más rápido que nunca las riendas del potro desbocado. Tanto es así que la baja no parece haber sido una pérdida lastrada sino un desplazamiento lateral. Con el vocalista a la cabeza, la banda de Oxford se lanzó a su proyecto más ambicioso: un doble cd que puede ser escuchado por separado, pero que se entiende como una unidad que suena ensamblada de seguido. Por si esto fuera poco el propio Philippakis se coloca al mando de la producción y el resultado disponible es la primera mitad, diez temas titulados Everything Not Saved Will Be Lost. Part 1.

Aunque los bajos estén ahora al cargo de un sintetizador analógico, la carrera de Foals va en aumento y su presentación inicial también es digna de mención. Una portada que, plagada de capas hace el símil con las pistas del interior, destaca por el contraste de una fachada gris y robusta cual sonido de guitarra eléctrica desbordada por el colorido carmesí de un teclado en modo mayor. Las nuevas texturas de una banda definida como “caleidoscópica” se apreciaban ya desde su primer adelanto, Exits, y el resto han sido, cuanto menos, sorpresivas.

Este disco es el quinto del conjunto y tras más de una década en el mercado han decidido rescatar la crudeza de su debut y entremezclarla con letras enfocadas en la actualidad. Problemas mentales, incertidumbre en la política y un cambio climático que desemboca en un melancólico apocalipsis versado en melodías confusas y párrafos impresionistas.

Desde el híbrido White Onions hasta el cierre, el mundo se va desmoronando a medida que avanza el largo. Techno y guitarras se unen magistralmente en In Degrees y Syrups, siendo la primera más discotequera y la posterior atmosférica y espacial. Ya en esta segunda, Philippakis se centra en la invasión robótica y la necesidad de huida. On The Luna marca el destino dejando atrás un platena condenado y en estado de emergencia. Su preliminar título, End Of The Days, quizá fuera demasiado alarmista. Ya en Sunday, la trama cuestiona un futuro frente a ciudades en llamas y cubiertas por cenizas. Allí donde cerrarán el LP con un dramático piano, un lamento melancólico que se culpa en plena escena desoladora al título de I’m Done With The World (& It’s Done With Me).

Este complejo trabajo podrá recordar a Tears For Fears o Philip Glass a algunos oyentes, pero lo realmente destacable es la brillante combinación de todo lo aprendido durante una carrera y la buena capacidad de fusión que han conseguido. Foals ha sobrevivido a la experimentación y a la autoproducción, y con la segunda mitad que verá la luz en otoño habrán de sobrevivir también a la crítica. Ya se sabe que será más rockera y poniendo aquella en la cúspide de su discografía, habrá que ver si, al menos, cumple expectativas y se pone a la altura de ésta.

8.5
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