FISTFUL OF MERCY – AS I CALL YOU DOWN

FISTFUL OF MERCY - AS I CALL YOU DOWNHay discos con los que te dejas llevar, no necesitas nada más, simplemente seguir escuchando, contemplar cómo tres amigos se juntan para demostrar lo poco que hace falta para reconciliarse con la música. No importa que el resultado no sea perfecto, ni siquiera que se acerque. Hay algo ahí que te impide elevar un pero, una queja, algo que te lleva río abajo, que te conduce, que te hace recordar calles tan conocidas que lo único que puedes esbozar es una sonrisa de complicidad. Un disco tan sencillo como el facturado por Fistful of Mercy rechaza cualquier crítica, cualquier intento de descuartizarlo en trozos. Sólo tres amigos decididos a demostrar que aún queda una pizca de humildad en la industria musical.

Las guitarras de Ben Harper, Dhani Harrison -sí, claro, el hijo del ex-Beatle– y Joseph Arthur nos dejan un puñado de canciones registradas con la frescura de la primera toma, sin esquinas, sin rincones en los que hurgar y perderse. Sólo tres voces, a cada cual más particular, sin más intención que celebrar una fiesta del folk más puro y sin adjetivos. Y para muestra sólo hay que escuchar los tres primeros cortes de un disco debut que dará mucho que hablar. Y a quien no le guste que mire hacia otro lado. Y a quien quiera algo más movido, Ben Harper y compañía nos traen, desde el mismísimo infierno, el sonido sureño cocinado a fuego lento de Father’s Son. Directo, con el propio Harper punteando cada nota, cada acorde, desde el fondo del estudio. Y a quien quiera el folk más clásico, el tema que da nombre a la formación. Y a quien quiera algo más, quizás una canción que permanezca más allá de la primera toma, la instrumental 30 Bones. Dentro de unos años, cuando desempolvemos los discos con los que crecimos, recordaremos esta canción. Y volveremos a reconciliarnos con la música. Y volveremos a esbozar esa media sonrisa. Y diremos, “yo estuve allí”.

Porque los discos que permanecen, que no mueren al cabo de los años, que se vuelven a escuchar, son aquellos que carecen de artificios. Aquellos hechos por pura casualidad. En esos días en los que los planetas parecen alinearse y surgen colaboraciones como la de estos tres músicos. Y aunque a Ben Harper ya lo conozcamos de sobra y a Joseph Arthur ya le habíamos seguido la pista en su faceta como compositor, sorprende ver cómo son capaces junto a Harrison de facturar un disco que todavía nos siga sorprendiendo. Que nos siga haciendo creer en la música. Como Restore Me o With Whom you Belong, temas que siguen llevándonos por esas calles de un barrio que conocemos al dedillo, que recuperan la cara de un folk que ciertos sectores del indie parecen querer enterrar. Como si lo sencillo no fuera digno de ser escuchado, como si hubiera que rebuscar cada sonido para evitar ser encasillado.

Decía el viejo cascarrabias de Aristóteles que la obra de arte perfecta residía en esa sencillez, una medida equilibrada pero difícil. Son muchos los triángulos musicales que han intentado dar con esta fórmula en los últimos años. The Good, The Bad and The Queen, Freebass, Them Crooked Vultures. Muchos se han acercado. Y, sin embargo, estos Fistful of Mercy, casi sin intentarlo, lo han conseguido. Con el descaro de aquellos que no tienen nada que perder, que hacen las cosas porque les apetece, sin mucha explicación de por medio. Tres amigos celebrando una fiesta privada a solas con sus guitarras. A quien le guste que se pase, a quien no, se puede quedar en su casa. Ya vendrán nuevos héroes para ellos, aquí sólo quedarán canciones. Y dentro de unos años, cuando volvamos a encontrar este disco en la caja de una mudanza, cuando lo desempolvemos para volverlo a escuchar, volveremos a esbozar esa media sonrisa.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8.5/10

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