FAT WHITE FAMILY – SERFS UP!

Hace tres años Fat White Family se encontraba sumido en una rutina sobrellevada por el consumo excesivo de heroína debido a las nuevas situaciones que les deparó su mejor disco hasta la fecha, Songs for our mothers, bajo el sello Fat Possum Records. Tras una larga gira -que incluyó tocar en el Glanstobury-, los integrantes del grupo decidieron dar un tiempo al grupo y trabajar en proyectos paralelos como Insecure Men o Moonlandingz, buscando nuevas formas de hacer música, explorando sonidos, así como buscando la forma de darse un respiro.

Aunque fuese en un segundo plano, el grupo iba ejecutando pequeños movimientos; a veces Lias Saoudi –uno de los integrantes fundamentales del grupo- componía alguna canción; hacían viajes terapéuticos; instalaban el estudio en Sheffield; etc. Entre medias de todo esto uno de los movimientos clave fue firmar con Domino Records, sello con el que presentan su nuevo trabajo: Serfs up! -a día 19 de abril-, y que promete ser uno de los mejores discos del 2019 así como uno de los más encomiables de su carrera.

Ya el título, -que no es más que una deformación del álbum Surfs Up del 71 de The Beach Boys-, deja claro que frente a lo que nos encontramos es pop deforme, o al menos el reflejo del pop en un espejo distorsionado. La apuesta personal que Fat White Family emprende consiste en confeccionar un LP pop/dance oscuro y sarcástico que invite a follar y a bailar, y al que todo el mundo pueda adscribirse. Las canciones se estructuran sobre cantos gregorianos mezclados con sintetizadores, y con una instrumentación mucho más elaborada que en álbumes anteriores, compuesta de flautas, saxofones, y samples en función del tema.

Todo ello da como resultado una atmósfera medieval/gótica, que es uno de los motivos estéticos del álbum, eso sí, partiendo de la más pura actualidad. Trata temas como los refugiados, Kim Jong-Un, el Brexit, la moral progresista, desde la más absoluta libertad que ofrece el arte al artista como atril desde el que expresarse. Lo dicho hasta ahora constituye el proyecto actual del grupo que acaba de rematarse por el afán de construir todo un reinado por el que desfilen la más amplia variedad de sonidos y temáticas, mezcladas bajo el solo pretexto del arte y el narcisismo.

El gran registro de sonidos que comprende el álbum se capta desde la primera canción y single con el que se presentó Serfs up!: Feet. Belicista, litúrgica, sucia y bailable son los adjetivos que la definen, y articulada con una letra repleta de referencias y múltiples derroteros por la que abordarla o bailarla. Esta canción y gran parte del álbum cuenta con la producción de Clive Langer y el arreglista de cuerdas de Mica Levi. El disco sigue y llegamos a Kim’s sunset, que parodia el folclore oriental en su estribillo y se ríe del régimen neurótico de Kim Jong-Un.

Otra gran joya del disco es Tastes good with money, que probablemente se convierta en uno de los himnos del grupo y que hace un retrato de la opulencia e inmundicia a la que accedes mediante el dinero. La obra se cierra con Bobby’s Boyfriend un blues sardónico cuya letra consiste en la repetición constante de “Bobby’s bofriend is a prostitute” hasta convertirlo en un mantra. Para consultar más detalles recomiendo leer la entrevista que realizamos a Lias Saoudi en la que se desgranan otras canciones igual de interesantes como Rock Fishes, Fringe Runner o Oh Sebastian.

La facilidad con que la Fat White Family consigue mezclar tantos elementos dispares y los pasa por el embudo de la suciedad, el erotismo y el baile, así como en ciertos casos el surrealismo, es una de las facetas creativas más elogiables de ellos. El sonido singular que cada canción aporta constituye el álbum en un trabajo poliédrico y de abundante espesor. Los minutos pasan y estás terminando el álbum sin darte cuenta, mientras tanto ha habido todo un viaje de melodías aletargadas y bufonescas que demandan volver a ser escuchados. Con un extraño inconformismo vuelves a escucharlo bajo la sospecha de lo que luego se cumplirá; y es que se trata de una gran apuesta estética y musical que ha dado como resultado una obra integra y jovial que dudosamente va a pasar desapercibida en las listas de este 2019.

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Escrito por
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