ED SHEERAN – NO.6 COLLABORATIONS PROJECT

Tras el controvertido Divide, Ed Sheeran se lanza a la piscina con uno de sus discos más eclécticos y es que, aunque algunos de los bañistas se marcharon en 2017, no deja de sorprender el amplio elenco de colaboraciones de su nuevo trabajo. Hay quien opina que ha reclutado a gente en el pódium por la repercusión que esto tendría y por el revuelo que se armaría, y más tras ver el videoclip de I Don’t Care como adelanto. Recientemente, el británico ha declarado que la idea global era el aprendizaje mutuo entre artistas y que, gracias a ello, ha visto trabajar decenas de maneras diversas a la hora de afrontar un tema.

Beautiful People abre el disco y, frente a temas pasados como Castle On The Hill, la canción romántica no pone su foco de anhelo en la isla británica del cantante sino en Los Ángeles (L.A. es la primera palabra de todo el trabajo). Por fin, hace una canción balada melancólica y bailable; se reía con Charlamagne Tha God en una entrevista al recordarlo. El tema suena fresco y con un aire a Chainsmokers o Avicii. Se nota que Sheeran aprendió del trabajo anterior y, aun no teniendo claro el enfoque que le dará a las pistas en directo, su looper destaca en South Of The Border. La voz de Khalid empastaba perfecta en la pista anterior y son ahora Cabello y Cardi B quienes dan voz a este tema rítmico que mama directamente del R&B y recuerda a su predecesor Shape Of You.

Si el planteamiento de Sheeran en Divide pudo ser la creación de bucles en favor de bases con influencias directas del hip-hop, No.6 Collaborations le aporta justo el broche que podía lamentarse entonces. Chance The Rapper, Eminem, 50 Cent… sus inconfundibles timbres entran bien en la mezcla de temas como Cross Me y desplazan violentamente el protagonismo del pelirrojo en otros como Take Me Back To London. En este caso parece que Stormzy se lo ha llevado a su terreno en el verso y es en el estribillo cuando Sheeran ha podido aportar algo dentro de “su estilo”. “Quiero probar cosas nuevas, ellos solo quieren que yo cante” dice mientras se sale de sus propios cánones. Y por si alguien quiere discutírselo refuerza su mensaje con el juguetón I Don’t Care. Suena ridículo y estúpido mas como dicen sus fans en los comentarios de YouTube, tanto de Ed como Justin Bieber se han cargado un buen chubasquero de diversión y aventura con el que toda crítica les resbala.

No.6 también da al fan acérrimo lo que quiere. La balada acústica no podía faltar y es la reciente musa de Mark Ronson quien acompaña al británico en el dueto. Yebba no sólo es uno de los descubrimientos del año, sino que fue una apuesta a caballo ganador que hace brillar a Best Part Of Me más aún si cabe que icónicas canciones de Sheeran en solitario como son Perfect o Thinking Out Loud. Aunque la agresividad de Antisocial y Remember The Name, con su crudeza en el rapeo, puede hacerlas destacar, las mayores sorpresas del álbum ocupan el final del tracklist. Que Way To Break My Heart lleve la firma colaborativa de Skrillex es un redescubrimiento completo del tema. Ya no es el Happier de Perfect, la segunda balada que quizá reabra el corazón de aquellos que sólo conocen a un artista por los sencillos. Su dualidad sonora oscila entre lo acústico y la base más pop dando unos matices que la hacen memorable por si misma aun sin otro vocalista como colaborador.

Y en estos casi cincuenta minutos de música liderados por un aprendizaje personal, así como una fusión de ideas, Blow deja sin palabras. El propio Ed Sheeran alucina al pensar que entre Bruno Mars y él han hecho un tema de hard rock puro, pero es que, como bien ha aclarado en sus primeras entrevistas, esa era la idea, para hacer más de lo mismo o un refrito de lo que harían por separado, no tendría sentido el proyecto. Hasta un grito estilo Led Zeppelin o Greta Van Fleet les hace de intro.

Sin duda, No.6 Collaborations dará de qué hablar. La pieza final es incoherente y positivamente impredecible. Nada es “nuevo” al uso mas sí es revolucionario en la discografía de Ed Sheeran quien, en definitiva, es el nexo común del trabajo. Cada pista ha sido concebida como un reto único y eso desmiembra un poco el LP. No son las letras de amor y desamor, ni los timbres, ni los ritmos, ni si quiere el género que define al resultado sino la producción quien intenta vertebrar este disco. Si bien cuanta más personalidad fija tiene e colaborador más queda el pelirrojo en segundo plano, no es un recopilatorio sin más sino que hay una idea detrás que impulsa el lanzamiento en un momento concreto.

Y aunque hay quien ve un “playlist de Spotify”, romper finalmente una lanza por Sheeran. Es un proyecto personal, en definitiva, que ofrece combinaciones de nombres para nada esperadas y que se escinde de la línea con simbología matemática. Hay actitud por hacer un proyecto que, si bien pudo ser lanzado como una sucesión de sencillos o un mixtape, no ha de engañar al fan o al oyente común, es el resultado de algo que quiso ser así en mayor o menor medida y con la firma de Ed Sheeran a pesar de todo. Hay temas más potentes y otros “de relleno”, todo depende del punto de vista y eso es lo que lo enriquece.

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