DRUGDEALER – RAW HONEY

Michael Collins firma con Raw Honey un gran disco que tiene sabor vintage desde su portada. Aquí el que el protagonismo es de las melodías y arreglos que suenan brillantes, a lo mejor de los años 70. En el conjunto del álbum encontramos un regusto que nos retrotrae a Crosby Stills & Nash o incluso a The Eagles. Mac DeMarco es uno de los culpables de que este sonido sea creíble y no parezca un revival de baja calidad.

Durante las nueve canciones que componen este LP encontramos largos pasajes instrumentales. Para empezar, You’ve got to be kidding es una introducción que confirma el gusto por los solos. Un coro de voces blancas, instrumentos de cuerda y un motivo que se repite durante todo el corte, al estilo de una banda sonora.

Otra constante durante el álbum es el apoyo de Michael Collins en colaboradores y amigos. Ya en Honey vuelve a contar con la voz de Weyes Blood, que ha firmado canciones con Ariel Pink, otro colaborador destacado del álbum. El pop artesano alcanza en Raw Honey su cima, con canciones que se sustentan en pianos y guitarras elegantes.

Luz y minimalismo en ocasiones, en otras un despliegue de instrumentos y melodías entrelazadas, pero siempre con un elemento en común: un sonido muy orgánico. Es un álbum nítido, con sonidos puros al servicio de las melodías. En esta tónica se mueve por ejemplo Lonely que cuenta con Harley and the Hummingbirds como colaboradores.

Lost in my dream podría ser una versión con el tempo rebajado de cualquier sitcom de los 70, ¿verdad? Una bonita pieza que quizá se hace un tanto repetitiva por el abuso de las partes instrumentales.

En Fools destaca un estribillo que suena a las canciones brillantes de los años 70. Un estribillo cantado a coro y acompañado de arreglos de guitarra y de saxofón para que no haya dudas de qué sonidos han inspirado esta canción. En If you don’t know now, you never will nos acercamos un poco al estilo de Father John Misty, con ese intimismo tan detallista con la voz como gran protagonista.

Wild Motion cuenta con la colaboración de Dougie Poole a la voz y como en las anteriores, aportan un toque único a cada canción. En este caso su voz profunda al estilo crooner hace que este tema sea menos ligero que la media del disco. Aporta nuevas texturas a un disco que tiene la virtud de ser bastante homogéneo. Un gran acierto.

London Nightmare contrasta totalmente con el tema anterior. Mucho más ligera y con pocas capas, a pesar de una línea de bajo muy presente. Ending on a hi note es una pequeña píldora musical, perfecta para cerrar un disco con gran peso de lo instrumental.

6.5
6.5
Escrito por
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