DIIV – OSHIN

Dive era su nombre en un principio, pero resulta que de Dive ya hay una, así que la banda ha tenido que cambiarlo por DIIV, después que la primera les parara los pies.

Así ha sido el principio de estos neoyorquinos salidos del movimiento indie de Brooklyn. En respuesta a esta polémica con el nombre, Zachary Cole Smith, componente del grupo y guitarrista de Beach Fossils, ha declarado que se han cambiado el nombre sin más problemas y que lo que realmente importa, es la música. ¡Totalmente de acuerdo! Oshin es el debut del cuarteto con canciones realmente hipnóticas y súper-instrumentales, un tanto psicodélicas, con toques post-punk, altamente dream pop y con un rollo muy indie. Esta última etiqueta se plasma sobretodo en la onceaba posición con el mismo nombre que bautizan el disco, estremecen y explotan al máximo -en la que más- las vocales melódicas esperando un cambio que nunca llega…. DIIV son muy lineales, tanto, que asustan.

Digamos que la columna vertebral de este trabajo son dos temas con el mismo nombre: Druun y Druun II. La primera es completamente instrumental. Suave y muy melódica. Como primer tema, te explica bastante bien que vas a encontrar en estas 13 canciones de duración, la mayoría, más bien corta. La segunda, sigue siendo también instrumental con un tono más arriba, un tanto más limpia y un descanso de lo que es el disco en sí y sus voces, ya que esta ocupa el octavo puesto, en la meridiana. Es como cuando te “limpias” la boca con manzana después de catar un vino con la intención de seguir probando otros, y así DIIV pasan el turno a uno de los temas importantes del disco, Follow: Introducción larguísima, realmente monótona y relajante. Bonita dónde las haya. Limpia y generosa. Alegre sin más.

Para mí el hit del disco es Doused, locura temporal sin descanso capaz de subirte la adrenalina intentando descifrar que coño dicen. Sigues las notas y, aún con los ojos cerrados, tus pupilas emprenden un viaje en busca ¿de qué? No sé… en encontrar el punto dónde entender dónde DIIV quieren llegar, pero sólo escuchas un final drástico de acorde que te deja desamparado. Pero para viajar, el ideal bajo de Sometimes, que te transporta –por ejemplo- por espacios pasados de tu vida. Tienen la gracia de perderse en los 3 minutos y, no solo invitarte, sino casi obligarte a que lo hagas con ellos. Apuran al máximo el tema, parece que no pueda ser que estemos pasando a otro. ¡Quedan tantos recuerdos todavía para visualizar!

Muchas de las canciones recuerdan a un The Cure, pero también a grandes del Lo-fi y del guitarreo puro, y sino ¿Qué me decís del inicio de Watt en la sexta posición? Precedida por How long have you know, sin mucho más que decir que el título de la canción se pasean por estos 3 minutos 34 segundos haciendo un dream pop realmente exquisito, con altas dosis de bajo, guitarra y batería como en todos los tracks del disco.

Absolutamente todos los temas de Oshin son hijos de sus padres; principios y finales altamente iguales con voces que las decoran sin tomar más importancia que la que tienen, de fondo y muy dream pop. Como punto final del trabajo, Home, todo el nerviosismo que las otras 12 canciones han dejado en ti, lo convierten en relax y en una especie de canción de cuna.

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Escrito por
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