DERBY MOTORETA’S BURRITO KACHIMBA – DERBY MOTORETA’S BURRITO KACHIMBA

La ‘kinkidelia’ ha llegado. Así definen Derby Motoreta’s Burrito Kachimba (me limitaré a partir de aquí a sus siglas) la mezcla de rock psicodélico y voz flamenca que han construido para su primer largo homónimo. El grupo sevillano mira al pasado de su tierra (Triana, Smash) y lo contextualiza en el momento actual para remitir a contemporáneos y las formaciones del género actuales (King Gizzard & The Lizard Wizard, Pond), siguiendo la senda marcada por sus paisanos Quentin Gas & Los Zíngaros, pero con más electricidad y fuzz.

Había mucha curiosidad y expectativas altas alrededor del debut de DMBK. Su paso por el Primavera Club en 2018 y unas pocas actuaciones más sirvieron para poner su nombre como la ‘next big thing’ estatal. Es, además, el sello del Primavera Sound, El Segell, el que trae por fin, junto a Universal, el primer trabajo de los andaluces.

Un disco firmado por miembros de Quentin Gas & Los Zíngaros o The Milkyway Express y liderado por la prominente voz aflamencada de Dandy Piraña. El arraigo andaluz, eso sí, no está tan presente más allá de la parte vocal, la naturaleza que se describe (ríos secos, desiertos…) y la acústica Somnium Igni – Pt. 1. El apartado instrumental remite especialmente a los sonidos neopsicodélicos y kraut para generar un ácido rock con personalidad y melodías contagiosas.

No intenten entender o ponerle el sentido a muchas de las letras. Sumamente excéntricas e irreverentes en algunos tramos (al estilo de los murcianos Perro), tiran de ironía para presentar algunas situaciones sociales (El Salto del Gitano), cantan sobre todo al desamor (“es un calvario no tenerte”), toman varias menciones teológicas (“diosa del amor”) y llaman a la revolución del pueblo en Grecas.

Gana en homogeneidad y cohesión gracias a lo bien que transita entre un tema y otro. Sobre todo al introducir el despegue acelerado que supone The New Gizz tras la intro ambiental y sintética para presentar al grupo (KBDM). Asimismo, si algo destaca en el álbum son los espigados riffs de guitarra en cortes como Samrkanda o La Piedra de Sharon, donde se asoman al rock progresivo; o los teclados del ardiente Aliento de Dragón.

Se forma de esta manera un álbum con menos acelerador -que lo hay, ojo- del que cabía esperar en un principio. Un artilugio poco volátil, pero que se suma con acierto a la vertiente “innovadora” en el flamenco, aunque con una tendencia más clara a sumarse a la neopsicodelia tan demandada hoy en día.

Ocho piezas que se pasan volando y que harán las delicias de los amantes de la psicodelia moderna, con un halo personal incluido, pero sin introducir variaciones a lo ya escuchado. Ni falta que le hace, porque el trabajo de DMBK es mayormente una mezcla de influencias bien conectadas y que da como resultado un puñado de temas divertidos y sumamente disfrutables.

https://open.spotify.com/album/3EGtkXsnF62d4IDtFANETe
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