Deerhunter – Monomania

 Ya existe casi de todo para cualquier acción que podamos realizar. Decimos que está todo inventado. Las oficinas de patentes ya no reciben ingeniosas ideas del iluminado inventor de turno. Ahora cuenta la funcionalidad, el buscarle nuevos usos a objetos ya existentes. En el plano musical, que es el que nos atañe, también escasea la falta de originalidad y es por eso que mezclar dos o más formas de hacer música se hace costumbre.

El caso de Deerhunter es curioso, puesto que el estilo que abrazan es el ambient-punk. Es decir, hacen punk pero de forma delicada, no para ser protagonista sino para acompañar, para ambientar. Es la música que tendría que oirse en las partes sentimentales de un documental sobre la vida de todo famoso skater o surfer que se precie. Monomania deja de ser tan envolvente como lo eran sus predecesores, pero su escuálido líder y vocalista, Bradford Cox, no deja de calificar el sonido de este nuevo disco como “nocturnal garage record” para que quede claro que no son lo mismo, que no saben tan amargos como otros grupos garajeros sino que tienen un regusto dulce que les da ese toque de distinción.

Y es que fue allá por 2001 cuando esta banda vio la luz y desde entonces no han parado de trabajar. Cinco álbumes de estudio, entre los que destacan los consagradores Microcastle/Weird Era Continued (2008) y sobre todo Halcyon Digest (2010) y hasta la muerte del bajista original tras un accidente mientras practicaba con su skate, pasando por proyectos en parelelo de un alto calibre como Lotus Plaza por parte del guitarrista Lockett Pundt y Atlas Sound, nombre por el cual también se conoce al característico cabecilla de Deerhunter.

Para empezar con Monomania, se nos viene un Neon Junkyard en el que Cox marca los tempos con sus lyrics, las cuales parecen contestarse unas a otras. Tema lleno de distorsiones Lo-Fi y ecos que, conjuntada con el ritmo apaciguado de la guitarra, nos da como resultado un gran comienzo de disco y hace que no se nos vaya de las manos. Algo que sí ocurre un poco con Leather Jacket II, que remueve toda esa locura que llevan dentro los de Atlanta con una sintomática reverberación que inunda nuestros oídos.

Todo vuelve a encarrilarse en los límites de la sensatez con The Missing. Demasiada senstatez, se podría decir. Falta de identidad propia y personalidad, por momentos se pierde dentro del “cancionero popular” de Deerhunter. Para solucionar esto se presentan en escena Pensacola y Dream Captain. La primera causa ciertas dudas en un principio por su carácter jocoso y poco serio. Ciertamente suena un tanto desenfadada pero no es nada desdeñable. La segunda, en la que se le ruega a un capitán de barco que le deje navegar con ellos, dispone de un riff bastante pegadizo y entra dentro de nuestras destacables. Blue Agent se caracteriza por un punteo contínuo a la guitarra y con la voz de un Cox que hace con sus cuerdas vocales lo que una serpiente en la jungla, arrastrarse de una lado a otro con apariencia quejosa pero que sorprende a sus víctimas con gran soltura.

Llegados a este punto, salvo en contadas ocasiones, no nos hemos encontrado con grandes alardes de melosidad. Por ello, la aparición de T.H.M. no hace sino reafirmarnos en la polivalencia que atesora este grupo que con una canción aterciopelada gracias al sonido de su guitarra, se encuentra con que al final aparecen signos de agotamiento, bocanadas de aliento sufriendo por coger oxígeno para continuar la marcha. El toque retro lo ponen con Sleepwalking, una canción muy bien producida y con un aire playero y surf-rock tipo The Beach Boys y Dick Dale que deja muy buen sabor de boca. También nos es grata la aparición del organillo en Back to the Middle, pero acaba por decirnos bastante poco, salvo en el estribillo y su posterior rasgueo de guitarra.

Con respecto a filtraciones preventa, resulta que pudimos ver en el late night de Jimmy Fallon un adelanto de este nuevo álbum. Deerhunter actuaron para regalarnos Monomania y poder descubrir las dotes de showman de su líder. Peluca en lo alto y con la mano vendada, coronó a este tema como representante del vigor y la energía de su nuevo trabajo y en el que alcanzamos el punto álgido de psicodelia y estruendosidad. La segunda parte de este corte se asemeja al paso de un tren oxidado por la estación, pero nos damos cuenta que al final, como podemos escuchar, se trataba de una moto de baja cilindrada. Para cerrar el telón están Nitebike y Punk (la vie antérieure) como grandes ejemplos tanto del lucimiento vocal de Bradford, que por cierto cada vez nos gusta más, como del abuso de los ecos innecesarios que no mejoran la calidad de este par de canciones que conforman el rabillo de Monomania.

La consistencia que en los anteriores discos faltaba ha conseguido subsanarse con Monomania, que parece seguir un línea recta dentro de unas pautas bien definidas. Pero también cabe decir que anda falto de esas piezas experimentales y etéreas que tanto caracterizaban a estos chicos. En resumidas cuentas, a los miembros de Deerhunter es a lo que se puede llamar vivir por y para la música. Gente que no para de ver nuevos horizontes en los que innovar dentro del ámbito en el que más disfrutan. Nosotros nos vemos beneficiados porque haya músicos tan preparados y dispuestos a hacernos llegar sus creaciones y sinceramente, esperamos que así siga por mucho tiempo.

 

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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