viernes, octubre 18, 2019

LEÓN BENAVENTE – VAMOS A VOLVERNOS LOCOS

Discos LEÓN BENAVENTE - VAMOS A VOLVERNOS LOCOS

La confirmación quizás llegara con el segundo álbum, aquel ‘2’ que dio de lleno en el epicentro del indie-rock patrio, corroborando lo que en el debut de León Benavente ya se empezó a vislumbrar. Es por eso que el nuevo disco del cuarteto era esperado, esperadísimo, por propios y ajenos, por devotos y agnósticos, convirtiéndose en uno de los lanzamientos del año antes incluso de haberse publicado. Lo cierto es que una vez escuchado varias veces con detenimiento, esa idea se reafirma.

Las expectativas han sido superadas con creces con este ‘Vamos a volvernos locos’ que arranca donde lo dejaron hace tres años, con “Cuatro monos” como lógica continuación de aquella “Habitación 615” que cerró su anterior trabajo. Toda una declaración de intenciones, donde no hay máscara que pueda esconder la sinceridad de lo que aquí se narra. Una canción que habla en primera persona aunque lo haga en tercera, que muestra a Abraham Boba, Eduardo Baos, Luis Rodríguez y César Verdú en un estado de madurez óptima, dando por sentado que están donde deben estar, sin deber nada a nadie, cumpliendo su sueño y disfrutando de ello. La preparación perfecta ante lo que está por venir, la calma tensa que precede a la tempestad. Dicen que “mientras el mundo gire, siempre habrá algo nuevo que contar” y esa parece ser la máxima de estas diez nuevas canciones, demostrar que tienen mucho que decir a nivel formal y de contenido.

En ‘Vamos a volvernos locos’ León Benavente inciden en el sonido que tantos réditos les ha otorgado en los últimos años. La combinación perfecta de rock, kraut, pop, spoken word… con toda la intensidad a que nos tienen acostumbrados pero buscando nuevos caminos para la ocasión. Las revoluciones se templan en algunos cortes, siendo el álbum que contiene más medios tiempos de los tres que han facturado hasta la fecha. La búsqueda es continua, desde la experimentación con nuevos sonidos, sintetizadores y variaciones hasta la propia voz de Boba, que descubre registros inéditos y más que interesantes.

La fabricación de incontestables hits vuelve a ser uno de los mayores triunfos de la banda, con los pegadizos riffs marca de la casa que se convierten en estribillos instrumentales absolutamente coreables y piezas que parecen pensadas para sonar de manera arrolladora en directo. Pero en esta ocasión no se quedan ahí sus logros. Es cierto que canciones como “Amo” o “Ayer salí” son inmediatas y claros ejemplos de lo que León Benavente dominan a la perfección, pero también lo es que hay cortes menos evidentes cuya profundidad es mayor y no dejan de ser canciones sobresalientes. “La canción del daño” es una de ellas, donde la dolorosa letra se torna en algo dulce y, junto al contagioso fraseo del cantante, convierten el tema en una deliciosa y narcótica adicción.

La variedad de capas y texturas es una constante a lo largo de los 44 minutos que dura ‘Vamos a volvernos locos’, descubriendo a cada escucha una nueva lectura, un nuevo rincón que explorar. Esto demuestra que la música cuando se hace por diversión y sin ataduras llega a lugares mucho más interesantes que si el proceso creativo se llevara a cabo de una manera más encorsetada. Es ahí donde radica la fortaleza de este excelente álbum, en el inconformismo sonoro, en la variedad y el avance. Esto ocurre también en los extraordinarios textos de Boba, que se despoja de la pesada losa de la crítica sociopolítica (sin abandonarla por completo, cosa que agradecemos) para adentrarse en historias más personales aún, con tendencia al costumbrismo y a la cotidianeidad, confirmándose sin ningún atisbo de duda como uno de los mejores y más lúcidos escritores de canciones de la actualidad.

Pero aún queda espacio para mantener el pulso al mundo que nos rodea, levantando la voz y sin pelos en la lengua: “¿Y ese de dónde ha salido, que sube en las encuestas con su discurso de mierda?” canta Abraham en “Disparando a los caballos”. Todo un puñetazo en la cara de la clase política que nos aburre cada día, intentando no caer en el tedio y dejando claro que aún quedan fuerzas para protestar y para seguir luchando por revertir la situación actual.

Como ya es habitual en los discos de León Benavente, las voces femeninas adquieren gran protagonismo en algunos de los cortes. En esta ocasión el poderío de Eva Amaral se deja notar en “Amo”, María Arnal aporta una necesaria dosis de dulzura en “Como la piedra que flota” y Miren Iza cautiva en “Mano de santo”, donde los sintetizadores se convierten en la herramienta principal de este fabuloso retrato. Estas colaboraciones están al servicio de las canciones por completo, no son meros divertimentos o banales ejercicios de duetos, sino que consiguen que en cada estrofa sobrevuele la impresión de que los temas han nacido desde su génesis para ser cantados a dos voces.

Con ‘Vamos a volvernos locos’ León Benavente se han desprendido definitivamente de la etiqueta de superbanda o de “banda de”, si es que no lo habían hecho ya con ‘2’. El caso es que los músicos, acompañantes habituales de Nacho Vegas, han dejado de serlo por motivos puramente profesionales, ya que el proyecto actual ha volado tan alto que la compatibilidad de agendas se volvía prácticamente imposible. Pero aún hay un cierto regusto a las composiciones del cantautor asturiano en el corte que cierra el álbum, cuyo estribillo remite inevitablemente a Vegas. “Tu vida en directo”, según palabras de sus autores, viene de una antigua y olvidada nota de voz desde la que han construido una canción que invita a cerrar el círculo, con una temática casi descorazonadora acerca de la desnaturalización del individuo debido a la influencia de las nuevas tecnologías. “Es la vida en directo y no hay ni habrá quien la comprenda”.