LANA DEL REY – NORMAN FUCKING ROCKWELL!

Con ese aire melancólico y nostálgico que le caracteriza vuelve Lana del Rey con su sexto álbum: ‘Norman Fucking Rockwell!’. Un ambicioso intento de la norteamericana de volver a estar en el punto de mira de la calidad y nivel esperado de ella… que bajó un poco tras el disco anterior, ‘Lust For Life’.

Podríamos decir que nos ofrece un dos por uno, ya que el disco consta de 14 cortes que fácilmente podrían componer íntegramente dos trabajos, incluyendo canciones con una duración que a veces rozan lo extremo —hasta nueve minutos — y en otras ocasiones superan los minutos y pico. Algo que hace que resulte complicado escucharlo del tirón, ya que por momentos se torna algo repetitivo. Sin embargo también se agradece a la cantante el esfuerzo y esa muestra de trabajo exhaustivo.

La parte correspondiente a la producción corrió a cargo de Jack Antonoff (con nombres en su haber como St Vincent o Taylor Swift) y que definió, junto con la propia Lana, el título de este álbum. Y es que éste viene a llamar la atención sobre la situación en EEUU: “Vamos a ir a Marte, Trump es presidente, todo está bien. Jack y yo solíamos mirar los titulares riéndonos acerca de lo de que sucedía, y que al final acaba siendo una referencia cultural”, llegó a comentar la neoyorkina.

Este LP ha estado salpicado también por la polémica, especialmente debido a ciertas manifestaciones de la cantante hacia Kanye West por su apoyo a Trump, al que Lana manifiesta claramente su animadversión. Se trata de un trabajo específicamente político, aunque hay que indicar el patriotismo latente en la artista y que se hace patente en este disco.

Como os comentábamos, ‘Norman Fucking Rowell’ podría dividirse en dos partes. La primera más enfocada a un pasado en el que la cantante ya ha superado algunos retos y que sirve de consejera para otros, alternando también con temas recurrentes como son el verano y el amor a su país. Es un bloque con una gran coherencia, la artista ha sido bastante fiel a sus principios y, todo ello, con ciertas dosis de experimentación y psicodelia.

La canción que da título al LP, “Norman fucking Rockwell” es de una gran sencillez: un predominante piano, suaves toques instrumentales de cuerda y una letra explícita que nos describe a un artista que es un genio pero que no confía en sus capacidades y entra en bucle.

“Mariners apartment complex” viene con toques folk y apuntes de guitarra eléctrica. En ella tenemos a una Lana que hace de guía para otra persona que está luchando con asuntos con los que ella lidió en el pasado, algo que ya dejaba visible en el disco anterior. 

Hay una conexión entre esta y la siguiente canción, “Venice Bitch”, ya que la va mencionando a modo de presentación y al comienzo juguetea con unos punteos de guitarra que se van volviendo más punzantes. De los temas más sentimentales del LP. Según comienzan los acordes te encoge el corazón y también de los más destacados del disco, no sólo por esos nueve minutos y medio de duración —que a ratos se antojan algo largos—, sino porque también porque encontramos más variedad y experimentación. Las guitarras dan paso a una dosis moderada de psicodelia sin perder ese medio tiempo.

Respecto a esa duración, Lana menciona también que al mostrarla a sus managers éstos le pidieron que la redujera a 3 minutos. Sin embargo ella, inflexible, les respondió que al final del verano mucha gente sólo quiere conducir y dejarse llevar por la guitarra eléctrica durante 10 minutos.

Uno de los asuntos recurrentes es la estación veraniega, como vemos en “Fuck It I Love You”. Presentada como un himno veraniego aunque incorpora referencias a la muerte. Mientras, a nivel sonoro, está compuesta con la guitarra acústica rompiendo un poco en el estribillo con la batería. Por otra parte en “Doin’ time” la norteamericana realiza su particular versión de  la canción original de la banda Sublime y que, a su vez, es una versión del “Summertime” de la ópera ‘Porgy & Bess. Mantiene ese medio tiempo que la caracteriza, conserva algunos toques reggae y vuelve a mostrar esa lealtad a su estilo personal al prescindir de los scratchs.

La parte romántica hace su aparición con  la delicada “Love song”. Toda una oda melódica al amor más soñador, ése que te incita a gritarlo a los cuatro vientos que se complementa con la adictiva “Cinnamon Girl” que, efectivamente, toma prestado el nombre de un tema de Neil Young. Nos lleva a una dualidad entre un amor tóxico y la dulzura propia del amor con frases como “Hold me, love me, touch me, help me” y donde somos testigos de su gran capacidad vocal.

Y llegamos al momento patriótico y que incluye rutas dentro de los EEUU. Canciones como “California”, con un sombrío piano en un aumento de emociones que parecen romper en el estribillo pero que se quedan en amago. En “The Next Best American Record” —que inicialmente iba a aparecer en el disco anterior— se embarca en un viaje por Malibú: nostalgia y recuerdos en una balada que oscila en un pequeña montaña rusa donde el estribillo se hace más movido.

En la segunda parte, encontramos también una vuelta al pasado, o la temporalidad de ciertos momentos, con temas como “Bartender”. Una despedida de la vida anterior y todo lo que deja atrás, celebrándolo a través de un piano que oscila entre todas esas emociones. “Happiness Is a Butterfly” expone la fugacidad de la felicidad, que queda expresada en la suave voz que, en ocasiones a capella, nos mece. 

Introspectivo. Político. Donde hacen acto de presencia muchos nombres de la cultura americana. Con momentos de experimentación en el sonido más característico de Lana Del Rey (llegando a veces al folk en casos como “Mariners apartment complex”). Y reminiscencias surferas.

En esta ocasión, a nivel instrumental, le ha dado más protagonismo al piano y eso ha dotado de una delicadeza especial al LP. A pesar de la calidad, a veces es demasiado extenso en lo referente a su duración. Y en lo que se refieren a temas destacados de este ‘Norman Fucking Rockwell!’, hay que quedarse con: “Venice Bitch”, “Doin’ Time”, “California”, “The Next American Record”, “Bartender” y “Happiness Is A Butterfly”.

7.5
7.5
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