martes, noviembre 19, 2019

ANGEL OLSEN – ALL MIRRORS

Discos ANGEL OLSEN - ALL MIRRORS

El cuarto trabajo de la cantante de Missouri, Angel Olsen es, sin duda, su disco más arriesgado hasta la fecha. De un indie-folk a un goth-pop aclamado por muchos como su tercera obra maestra y por otros tantos como un paso en falso hacia algo que desentona sin saber por qué. Y es que algo que caracteriza al ‘All Mirrors’ de Olsen es su producción, en lo bueno y en lo malo. Su recargada instrumentación ha dado que hablar y desconcertado a oyentes y crítica. Poco queda del lo-fi con el que la estadounidense convenció a muchos y eso sorprendió tras la salida del álbum.

En un primer momento, Olsen se planteó lanzar dos versiones diferentes de este proyecto. Por un lado, la versión más acústica y cruda con su voz como protagonista y, por otro, la actual. Esta segunda sería la más completa y, junto con el coguionista Ben Babbitt y el director de orquesta Jherek Bischoff, daría al oyente una experiencia aumentada con arreglos de cuerda, piano y varios instrumentos más. La grandeza de estos elementos transporta a salones melancólicos con una cálida voz hablando de desamor. La dedicación en lo que a tiempo de producción se refiere es innegable mas su acierto se pone en duda tras escuchar el resultado final. Oscuridad de violonchelos y sintetizadores enmascaran a Olsen quitándole protagonismo en momentos y causando una falsa sensación de tranquilidad que no acaba de aportar comodidad.

“Lark” es todo un ejemplo de cómo crear una apertura en condiciones para este LP. Más de seis minutos en los que la cantante deja fluir su dolor y se lamenta por esconderse dentro de su cabeza y seguir sola. De cantarte al oído a abrir la vista a un plano general excesivamente reverberado que no acaba de cuadrar con la orquestación de la pista. Su angustia es palpable y la voz juega entre ambas distancias, pero sin verse inmersa en el escenario montado. La intención de un gran cabaret o de lucirse cual crooner ahí está y, sin embargo, o suena a realidad, no hay sensación de directo por lo dicho, por una decisión en los arreglos que no acaba de encajar.

El segundo tema, el homónimo, tiene un aire mid-tempo similar y el siguiente, “Too Easy”, también. Y el siguiente, y el siguiente… sueltas no son malas canciones por ello, ni mucho menos, pero materializadas en un tracklist y considerando su densidad sonora, el aura se hace monótona. Sí, el desamor se expresa libremente bien en una balada, mas falta algo de innovación, cambio de ritmo o giro inesperado que rompa con lo establecido y sorprenda al oyente. Hay quien considera “fatigante” la escucha íntegra del álbum y que por ello hay matices que merecen un nuevo repaso. Una afirmación totalmente acertada que hará que el fanático frene esta ajetreada vida y le dedique más tiempo que muchos.

“Spring” parece comenzar diferente gracias a un piano y una voz de corta reverberación. Todo parece estar encerrado en una habitación de motel de los años ’70 en Norteamérica hasta que el efecto de cinta en mal estado aporta campanas desafinadas. Ese tipo de cambios son los que faltan en el resto del trabajo, aun con un sintetizador que no acaba de hacerse cómodo.“What It Is” cambia el estilo sonoro bajo la influencia de temas de St. Vincent y sale victoriosa de ello. La orquestación aquí sí tiene sentido aun con la sobre carga de agudos en el estribillo.

Y antes de acabar con las once pistas, “Endgame” trae de lleno la quietud. Angel Olsen vuelve a jugar con el susurro y los cambios de reverberación para contar su historia. Y de lo que podía parecer la banda sonora de un musical, el resultado dista pues la atmósfera, aparentemente cálida, de repente se torna perturbadora y misteriosa.

“Tono” se nota suave y el proceso de experimentación ha dado un producto curioso a la par que arriesgado. Olsen ha salido de su etiqueta y no la queda mal esta nueva balda, pero hay cosas que pulir, polvo que quitar y picos que limar. La elegancia en su voz no es moco de pavo y suena firme al oído y en el estrado de un auditorio. De nuevo recalcar como punto final, que las capas que más le aportan a ‘All Mirrors’ son las que más le quitan y, aun con sus aciertos, falta jugar con lo inesperado ya que, a veces, no es necesario calzar con el mismo vestuario un tracklist bajo el mismo título y la obra final puede dividirse en diferentes actos y escenarios.