jueves, diciembre 5, 2019

COLDPLAY – Everyday Life

Discos COLDPLAY - Everyday Life

El octavo trabajo de Coldplay viene más cargado de luces y sombras que nunca. Dieciséis pistas en un doble álbum más corto que sus anteriores X&Y (2005) y A Rush Of Blood To The Head (2002) bajo el título Everyday Life. Poco más de cincuenta minutos de ideas experimentales, ganchos pop, sonidos de su pasado y mucha emoción. Sentimientos que han sido considerados como superficiales por algunos y sinceros por otros. La variedad está asegurada en este trabajo, como en la vida cotidiana en realidad, y, a diferencia de trabajos anteriores, la apuesta es de las más arriesgadas en toda su carrera. Es difícil afrontar nuevos retos cuando llenas estadios con una fórmula que parece que funciona con cada nuevo LP.

Ghost Stories (2014) trajo un compendio de relatos bastante oscuros y A Head Full Of Dreams (2015) tintó a todo color cada nueva canción del conjunto británico. Era difícil saber qué esperar y los adelantos no arriesgaban demasiado. Desde su entrada en la década del 2010, Coldplay entró en una espiral de sonido pop grandioso con un mensaje cada vez más evidente sobre la belleza del mundo en que vivimos. Everyday Life se para en todo aquello que no iluminó su foco, las “partes feas”. Un resumen breve diría que la línea conceptual de este disco gira en torno a problemas que quedaron atrás para la banda con un sonido más introvertido de lo habitual: política, folclore, familia, espiritualidad, religión…

El contraste siempre ha sido su fuerte. Desde la potencia más exitosa de un A Sky Full Of Stars a la añoranza y las lágrimas de una balada como Fix You en un mismo show han creado ese ambiente de subidas y bajadas de ritmo que los ha caracterizado. Ahora han llamado a sus dos nuevas mitades “Sunrise” y “Sunset” mas no es una división muy evidente una vez que el disco entra en reproducción.

Hay diferentes planteamientos en este proyecto. Un componente étnico sorprende a primera escucha en Church. La escena transporta a Parachutes (2000) en un ambiente entre amor religioso y romántico con voces del Medio Oriente estilo ‘Gladiator’. BrokEn y When I Need A Friend hacen algo similar, pero experimentando desde el sonido gospel mientras que WOTW/POTP prefiere el lo-fi y los sonidos de lluvia y pájaros, esa afición cada vez más notable de la banda. Arabesque es, sin duda, el ejemplo más evidente de este intento por rescatar influencias de un largo viaje por el planeta. En seis minutos se escucha un riff pasearse de un lado al otro de la cabeza del oyente mientras una fanfarria potencia el sonido del tema como en ningún otro del tracklist. Un saxo juega en diferentes ambientaciones creando cambios de reverberación. Los arreglos de un veterano del panorama nigeriano como Femi Kuti y su hijo, Made, dan contexto a esta canción que cuenta, además, con la colaboración del belga Stromae y que parece ser fruto de una demo que quedó en la recámara allá cuando Brian Eno intentó enseñar al grupo a hacer swing mientras grababan el Viva la Vida.

Daddy, por ejemplo, es una balada en boca de un niño. Un lamento que relaja el tempo más aún a mitad del “Sunrise”. Martin muestra su anhelo desde la introspección y a más de uno hará emocionarse sin lugar a dudas. Un par de pistas similares son Èkó y Old Friends. La primera cuenta con la simple belleza de un piano, una guitarra y un bajo para acompañar una aterciopelada voz de Martin que habla de la bonito que es Lagos con la ayuda de la cantante local Tiwa Savage. Old Friends parece coger una acústica por el mango estilo Erik Mongrain y con quietud rememorar el pasado del vocalista.

Coldplay se ha mojado en causas sociales fuera del estudio, mas en sus letras los tópicos pop sobresalen con naturalidad. Trouble In Town es una reflexión directa sobre la discriminación racial y la brutalidad policial. “Y no tengo refugio, y no tengo paz, sólo tengo policía”, un mensaje muy concreto que incluye un audio de un policía en Filadelfia, Philip Nace, acosando a una persona de color. Guns parece sacada por el mismo patrón, pero en la otra cara del trabajo. Puramente acústico como sacado de un artista callejero del metro, habla en blues de cómo combatir el conflicto con fuego. “Los niños hacen pistolas con sus dedos y pulgares… el juicio de este tribunal es: necesitamos más armas”. Sarcástico y satírico a la par que explícito con un Chris Martin inmerso en su guitarra y en su voz, que da la nota más grave de todo el tracklist.

Y antes de la conclusión merece la pena detenerse en tres momentos más del LP. Orphans es la canción “Coldplay” por excelencia. La que los fans de esta década añadirán a sus playlists y la que levantará a la gente de su asiento con pulseras de colores en una arena. Es lo más “pegadizo” de Everyday Life y un adelanto que se desmarca del resto de pistas. Champion Of The World es un intento de buen sencillo. Para muchos es uno de los temas más completos y de los mejores aunque lo cierto es que es algo repetitivo y, ni sigue la fórmula del éxito, ni experimenta como sus predecesoras. Everyday Life es, por el contrario, el colofón final. El cierre homónimo que funciona gracias a un sonido dedicado a los seguidores más nostálgicos.

Las colaboraciones son un punto a favor y bien aprovechado. Hay quien lo define como un cuaderno de viaje desde Soweto, hasta Norteamérica pasando por la península arábiga y la isla británica. La ecléctica suma lo hace raro, pero funciona y, aun siendo diferente al rumbo que parecía tomar la banda, es un resultado que se revalorizará con el tiempo. Su contrato les llevará a futuros sonidos pop más “convencionales”, mas una apuesta como esta es digna de elogio aún con su brevedad y el hecho de que algunos temas parezcan quedar incompletos sin llegar a los tres minutos de duración.