CHRISTINE & THE QUEENS – CHRIS

Christine and the Queens

El universo creativo ideado por la francesa Héloise Letissier reúne todas las características necesarias para destacar en la esfera internacional. Con un mensaje atractivo, contemporáneo y poderoso, sumado a un sonido sintético, accesible y con cierta tendencia comercial, la cantante se erigió en 2014 como Christine and the Queens, su alter ego musical.

El debut Chaleur Humaine (bautizado de forma homónima en su edición fuera del país galo un año después) supuso la exitosa presentación a este personaje andrógino y pansexual a través de un pop con mucho peso vocal, del piano y de producciones electrónicas melosas y delicadas. Además, la condición sexual de la protagonista contextualiza con la sociedad del presente y la coloca como altavoz de mucha gente que puede sentir admiración hacia no solo sus canciones, sino también a su identidad.

Sin embargo, la reválida que nos trae Letissier en este 2018 adquiere otra dimensión sonora, subiendo la temperatura no solo a través de sus nuevos ritmos, sino también gracias a sus provocativas letras. De hecho, esa provocación y sexualización de Christine and the Queens es el resultado de la evolución, o recorte más bien, de su nombre a “Chris”. Un “apodo” que ha escogido para visibilizar la confianza que ha logrado a través del éxito.

Esta nueva Chris se muestra incluso antes de escuchar el disco, gracias a una portada que capta a la perfección esa provocación. En cuanto al álbum, lanzado tanto en francés como en inglés –la versión para su país natal cuenta con dos piezas que no aparecen en la otra–, pese a desprender rápido dosis de erotismo, sexo explícito y deseo a través de dos temas de ardiente funk (Comme si y Girlfriend), le falta solidez y consistencia a su insinuante forma de ser.

No en vano, rápidamente Chris pone el foco en sus inseguridades como ese “pensamiento suicida” que ronda en Doesn’t Matter o el sentimiento eterno que la apresa en la tensa What’s-her-face. Asimismo, los cortes no parecen encajar entre sí y hay desvaríos como la discotequera Goya Soda, donde tiene un papel clave el histórico pintor español Francisco Goya.

Una conexión con España que Letissier repite en Damn (what must a woman do) –Follarse en la edición francesa–, en donde recupera la excitación del comienzo del trabajo, llegando prácticamente al orgasmo, y remite al sexo por dinero (“Do I have to pay? / ‘Cause I sure can pay”). Eso sí, esa vía retro, con Prince como gran referente, que ha tomado a través de este estilo se ha visto reforzada por la presencia en la producción de Dâm-Funk, quien colabora además en la mencionada Girlfriend como narrador y tocando el keytar.

Con todo esto, Chris supone un punto evolutivo para el personaje creado por Letissier. Abre su paleta de sonidos dando presencia a la percusión electrónica o las guitarras y alterando el tono vocal de su debut haciéndolo más estimulante para el oído. Aun así, es inevitable pensar que quizá estemos ante una fábrica de singles y videoclips, y no un álbum, ya que no funciona en su conjunto y todo apunta a que su contenido tendrá fácil recibir un aumento de atención de forma individual.

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Escrito por
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