BOBBY WOMACK – THE BRAVEST MAN IN THE UNIVERSE

Nos encontramos con un peso pesado de la música norteamericana, nada más y nada menos de quien fuera guitarrista de Sam Cooke y miembro de The Valentinos, el gran Bobby Womack. Desde la década de los 60 ha sido pieza fundamental del rhythm and blues, habiendo compuesto el primer número 1 en U.K. de los Rolling Stones, titulado It´s All Over Now. En esta última década ha sido noticia por sus colaboraciones con Gorillaz en un par de álbumes de los de Damon Albarn, quien es co-productor de este álbum junto a Richard Russell. Además de R&B también ha desarrollado otros estilos como Soul, Gospel, Funk, Rock and Roll, Doo-wop, Country, parte de los cuales se pueden reconocer en el trabajo que ahora nos ocupa.

La característica voz de Womack va impregnándose en todo el funky de título homónimo que abre el disco, The bravest man in the universe. Nos traslada a una ambientación solitaria a través de las cuerdas de los violines y el piano, instrumento que va a hacer de enlace para el siguiente corte, Please forgive my heart, donde podemos vislumbrar su experiencia en las vertientes Soul y Gospel, bajo un prisma rítmico que en momentos es más clásico y en otros electrónico, muy logrado. Pedazo de poso encontramos en el timbre de su voz. Tema destacado y destacable. Final con guitarra acústica, elemento que dará paso a la tercera, una corta balada a guitarra y voz llamada Deep river.

Y para subir todavía más la calidad compositiva y vocal nos encontramos con esta preciosa unión de la electrónica y el Soul, o quizás sea otra cosa, también hay retazos de Trip-hop a lo Portishead, salvando las distancias. El caso es que Bobby se hace acompañar de Lana del Rey para esta grandiosa alfombra voladora musical de esencias cautivadoras que es Dayglo reflection. Muy buena melodía y gran acierto. La quinta es para Whatever happened to the times, donde nos encontramos a un Bobby electrónico y experimental en un canto a los tiempos que vivimos, clamando en el cielo por los antiguos buenos tiempos y apoyado en un órgano celestial.

Y tras el interludio, donde colabora recitando el poeta y músico Gil Scott-Heron (autor de The Revolution Will Not Be Televised) se abre la cara B con Stupid, de melodía pegadiza a la vez que impregnada de nostalgia y melancolía. Ritmo electrónico bajo un tono vocal muy Soul. Cuidado con este tema, su belleza puede entristecerte y atraparte por partes iguales. Si no habías tenido suficiente dosis de añoranza vas a ganar un poco más con ese estribillo gospel que es If there wasn’t something there. Tema muy destacable por su ritmo y sus detalles electrónicos, elementos que encontramos también en la siguiente, esta vez con una tonalidad más alegre, Love is gonna lift you up, título y estribillo coral muy idóneo para el directo, estamos convencidos.

Y la recta final será para la décima, Nothin’ can save ya, dueto con la actriz y cantautora africana Fatoumata Diawara. Encontramos una bella mezcolanza de elementos electrónicos, scratching, ritmo Slow-Funky, voces Soul, Rap y piano acústico. Se cierra el álbum con la más bastarda de la colección, Jubilee (don’t let nobody turn you around). Un amasijo de voces y coros bajo un ritmo tribal y electrónico.

Este es un disco corto en minutaje pero largo en calidad, muy grande, sorprendente en sus arreglos y composiciones, con grandes aciertos en las colaboraciones vocales, que acompañan y engalanan el timbre de Bobby Womack, generoso en concesiones artísticas y valiente en propuestas que aparentemente no son válidas para un músico de 68 años y que desde 1994 no había publicado un largo, pero con con este puede darse más que satisfecho.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10

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