BEN HOWARD – I FORGET WHERE WE WERE

Ben Howard

Descubrí a Ben Howard algo más tarde de la salida de su primer álbum, Every Kingdom, eso sí, en condiciones privilegiadas, es decir, en un concierto suyo.

Le empecé a escuchar nada más llegar a casa del festival, y quedé aún más prendada de canciones tan delicadas como I Will Be Blessed o Promise.

De delicadeza va la cosa, pero en esta ocasión notamos cómo sale a flote el lado más oscuro de Howard, ya manifestado en los contrastes de la portada, pero mucho más profundo si se explora en el álbum.

No puede negarse que su disco previo careciera de madurez, pues esa fusión de folk suave y teñido de guitarras acústicas pudo ser lograda con el trabajo de quien ya ha publicado varios EPs hasta conseguir un sonido uniforme y característico.

Esta segunda madurez de Ben Howard (a pesar de su joven edad) llega a denotar cierto inconformismo político de quien se siente hipócrita viviendo en el lado bueno de la valla, dando la espalda a quienes de verdad sufren (la referencia a Siria en la cruda, soñadora y melancólica I Forget Where We Were).

Baladas pegadizas, suaves y muy melódicas, dejando las sombras atrás de nuevo, como Conrad, son el fantasma de Every Kingdom, que forma parte de este álbum casi tanto como su autor.

Si comparamos un álbum con otro, uno de los primeros rasgos que saltan a primer oído son esas diferencias instrumentales; más orquestal, más sinfónico en su anterior largo, y más electrónica y minimalismo en este I Forget Where We Were. Ciertamente, empezando a escuchar el disco por primera vez y toparte de frente con ese Small Things, uno de esos temas para escuchar con el corazón y dejar que resuene junto a la también magnífica Rivers in your mouth.

¿Ben Howard se ha vuelto loco? ¿Son Foals esos que se le han colado en el tema?” comentarios de lo más dispares se leían en las redes tras el adelanto de End of the affair en agosto, o el mayor punto de giro que un tema de Howard había tenido hasta ahora. El que comienza como uno de sus prototípicos temas con madera de single (¿sería otro Keep Your Head Up en su repertorio?), engaña al oyente con sus primeros cuatro minutos, desgarradores cuanto menos, para adentrarse en guitarras que se distorsionan entre sus aullidos desesperados (“This is it/Go to him/Go to him/What the hell, love?/What the hell?”). Sobresale sin esfuerzo entre los demás cortes del álbum.

Modestos temas sobre recuperar la esperanza en el amor como She Treats Me Well son los que dan forma su repertorio, su estilo más característico de composición. Pero más allá de la esperanza, también está la oscuridad más absoluta, como la que se encuentra uno mismo tras el muro que se crea tras perder a quien se quiere, concretamente en Evergreen, a esos ojos azules cuya propietaria no conocemos.

La verdad es que el segundo disco siempre inspira cierto temor al seguidor de un músico o banda, puede ser un punto de inflexión en su aún corta carrera, un error decisivo o un acierto innegable. ¿Cuántos segundos álbumes decepcionan?, ¿y por qué me da la sensación de que muchos más que de los que superan al primero? Yo me voy a tomar la licencia de escribir ahora mismo que I Forget Where We Were pertenece a esta segunda categoría. El británico se ha superado a sí mismo, y ha superado también las expectativas que se tenían en cuanto a este nuevo trabajo. Yendo a un cariz más comercial, añadiré que Howard alcanzó tan solo unos días después de la publicación del álbum el número uno en ventas de álbumes de Reino Unido. Todo un éxito para un artista indie en su segundo LP. Claro que, el haber estado nominado al Mercury Prize hace tres años también habrá ayudado a su reputación y esta impaciencia por escuchar nuevo material de Howard. Mi pregunta existencial después de haber escuchado estos diez temas es: dejando el listón tan alto para un segundo álbum, ¿qué podremos esperar del tercero?

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

 

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